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Café Plastitlán

23 dic 2013

Habemus Reforma, Feliz Navidad

Ya pasó una semana de que en los congresos de 24 estados de la Federación se aprobó la reforma a tres artículos de la Constitución que permitirá la participación de la inversión privada en todas las áreas de las industrias petrolera y eléctrica de México. Con esto, el Congreso de la Unión ratificó los cambios y el Presidente Peña Nieto publicó el decreto para que se consumara la primera etapa de tan importante cambio en una política energética que por varias décadas fue inoperante.

El cambio al nivel constitucional aporta mayor certidumbre a todos los actores, tanto al mismo gobierno como a todos los particulares que decidan participar en la expansión de la exploración, producción y transformación de los hidrocarburos mexicanos ya que se requiere de una mayoría calificada (dos tercios) en el Congreso de la Unión para revertirla en el futuro. Con la actual composición de ambas cámaras, difícilmente ocurriría algo así antes de 2018 y en las elecciones presidenciales de ese año tendría que darse un vuelco político que llevara a los opositores a la reforma a tener esa mayoría calificada.

Lo que sigue ahora es la modificación de diversas leyes secundarias para darle concreción a las múltiples medidas que se desprenden de la reforma constitucional. Con la alianza del PRI y del PAN en ambas cámaras y requiriendo sólo de una mayoría simple, es muy probable que esos cambios a la legislación se concluyan durante 2014. También es seguro que en el ínterin y en paralelo inicien los preparativos para tener listas las licitaciones a las que los órganos autónomos creados a raíz de la reforma deberán convocar para la asignación de contratos en materia de petróleo, gas y electricidad.

Aunque la oposición en la izquierda dice que echará abajo la reforma mediante una consulta popular en 2015, tal medida está en entredicho ya que el proyecto de Ley Federal de Consulta Popular está todavía en revisión en el Senado y no incluye las reformas constitucionales como objeto de consulta, además de que las consultas no tendrían carácter revocatorio sino prospectivo. No obstante, la movilización y la propaganda política serán pan de cada día durante los próximos 18 meses.

No esperemos amanecer en el 2014 viendo los beneficios de la reforma energética. Tomará varios años para que empiecen a darse las diferentes acciones que darán concreción a la reforma y lustros para que México regrese a los niveles de reservas y producción que tenía hace 15 o más años. Los altos precios de gas natural y electricidad no bajarán tan pronto como se cree. Sin embargo, nadie podrá decir que la reforma ha fracasado si estas realidades no son evidentes en el corto plazo.

El camino es largo y complejo pero el rumbo ya está definido. Esta es la buena noticia que a muchos nos debería alegrar. Que los gritos y sombrerazos no nos confundan. Los habrá pero serán sólo eso: gritos y sombrerazos…

Saludos afectuosos y mis mejores deseos para que esta Navidad les colme de felicidad y paz en compañía de los suyos.

 


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