Actualmente, los materiales plásticos tienen una imagen considerablemente negativa ante el consumidor final en términos medioambientales. Diversos aspectos relacionados con contaminación visual, falta de educación y ausencia de políticas para el manejo eficaz de residuos sólidos han hecho de las bolsas y envases plásticos blanco de señalamientos y prohibiciones. El efecto es tal, que los plásticos, en general, son presentados como los villanos de la historia en campañas publicitarias que invitan a exaltar la importancia de cuidar el medio ambiente.

Bajo este escenario, los industriales del plástico deben lidiar con dos realidades: Por un lado, está la imperiosa necesidad de ajustar sus prácticas, enfocados en lograr la sostenibilidad de sus procesos y de sus productos, y por otro lado está la tarea reivindicar a los plásticos en el imaginario social.

Ante este panorama, las agremiaciones de varios países han adelantado estrategias de difusión para llevar un mensaje educativo, y explicar que el villano no es el material, sino el comportamiento asociado a su incorrecta disposición final. Así mismo, muchas organizaciones han impulsado campañas para crear conciencia entre los consumidores de los beneficios que a diario reciben gracias la utilización de los plásticos en su vida cotidiana. Los esfuerzos de las asociaciones gremiales van desde apoyar y asesorar sobre leyes nacionales, hasta ir a los colegios a enseñarles a los niños el manejo correcto de los residuos y promover el reciclaje como fin de vida.

Tecnología del Plástico habló con los representantes de las asociaciones de la industria plástica más representativas de Latinoamérica, para conocer qué se está haciendo en la región para mejorar la imagen de los plásticos, en términos de impacto ambiental.

En México, el plástico es parte de la solución
La industria mexicana del plástico ha enfrentado tiempos turbulentos ante diversas propuestas para prohibir la distribución gratuita de bolsas plásticas de supermercado en varios estados. En algunos casos, los señalamientos se han extendido más allá de las bolsas y han cobijado poliestireno expandido (unicel) y artículos desechables (platos, cubiertos y popotes). Sin embargo, en medio de estas amenazas, la legislación, la industria y el consumo han dado grandes pasos hacia reciclaje.

Según José Anselmo del Cueto, presidente de la Asociación Nacional de Plásticos de México (ANIPAC), los plásticos son atacados y seguirán siendo atacados. La clave de la industria está en brindar información para contrarrestar estos ataques. “Hay que dejar de abordar la ecología como una ideología, y comenzar a mirarla como una ciencia. Debemos hablar de huella de carbono, de análisis de ciclo de vida, de cumplimiento de estándares y de certificaciones. El plástico, el gas, la energía nuclear y los transgénicos son los cuatro grandes tabúes en México. Desde nuestra industria estamos trabajando para cambiar eso, y enseñarle a la gente que el problema no son los plásticos en sí mismos sino que terminen en el relleno sanitario o tirados en cualquier lugar”, señaló.

De acuerdo con el directivo, la separación de las basuras ha sido fundamental en este giro y ha fomentado el desarrollo de una industria de separación de desechos sólidos. “Actualmente, en Ciudad de México la separación se hace en orgánicos e inorgánicos, pero se espera llegar a niveles de clasificación más precisos. Aquí, por ejemplo, creemos que el plástico es el principal aliado para la clasificación de la basura, porque justamente las bolsas permiten hacer esta separación en la fuente. Para muchos temas ambientales el plástico es la solución”, comentó.

Las iniciativas con material reciclado toman cada vez más fuerza, en México. Diversos productos como señalizadores de carretera, divisores en construcciones y mobiliario urbano son fabricados con mayor frecuencia a base de plásticos reciclados. Además, los índices de reciclaje alcanzan niveles nunca antes vistos en el país. Sólo en PET, la cifra asciende a 40 por ciento.

“No queremos que nos obliguen a emplear una cantidad determinada de producto reciclado porque no contamos todavía con el suficiente abasto de resina reciclada para poder justificar ese crecimiento”, comentó el directivo.

Precisamente, del Cueto señaló el tema de la facturación como un obstáculo para el desarrollo del reciclaje. “La legislación mexicana menciona el reciclaje, pero la autofacturación es un problema serio. No se ha precisado cómo integrar el tema fiscal. Por ejemplo, cuando se extraen recursos de una mina o del campo, se genera una factura que ampara esos productos y los ayuda a entrar en la cadena comercial. En el reciclaje no se tiene esa opción, y eso impide que algunos recicladores estén en el mercado formal. A esto también podría atribuirse que mucho material reciclado que se recoge en México acaba en el extranjero”, aseguró José Anselmo del Cueto, presidente de ANIPAC.

En cuanto a la percepción del consumidor, del Cueto asegura que los usuarios se preocupan cada vez más por comprar productos hechos a base de material reciclado, aunque se necesita más educación, para diferenciar conceptos ‘reciclable’ y ‘reciclado’.
En su misión de mejorar la percepción de los plásticos y brindar información a la sociedad en general, ANIPAC le apostó al trabajo con niños de 4 a 6 años. Con este fin, crearon un personaje, llamado ‘Plastichica, la defensora de las 3R (reducir, reusar, reciclar)’, heroína de una obra de teatro educativa, cuyo personaje principal es el plástico, su importancia en la vida diaria y su correcta disposición final. La iniciativa, del programa ‘Cuentos para Reciclar’, fue presentada 165 veces y vista por 35.000 niños en 135 escuelas del Distrito Federal en 2011. En 2012, Plastichica viajó a Ecuador, donde fue presentada al público infantil por invitación de la Asociación Ecuatoriana de Plásticos (ASEPLAS).

El plástico facilita la buena vida en Colombia
Acoplásticos, asociación que representa a la industria del plástico en Colombia, realizó un estudio de percepción y posicionamiento de los plásticos, a partir del cual se evidenció que la imagen negativa que se tiene de estos materiales se relaciona con la desinformación de los consumidores finales.

“Les preguntamos a las personas qué opinan de la tubería plástica o de PVC, y el resultado es que nadie piensa siquiera en volver a la de cobre. También les preguntamos por los contenedores plásticos para cocina, y dijeron que eran fundamentales. Pero cuando les preguntamos qué opinan del plástico, dicen que es una tragedia, supuestamente porque viene de recursos no renovables, no es biodegradable o no es reciclable”, explicó el doctor Carlos Alberto Garay, presidente de la agremiación.

El estudio demostró que para lograr una asociación entre los beneficios que se reciben de los plásticos y la percepción que se tiene de los plásticos como material es necesario valerse de casos de éxito concretos, que ejemplifiquen los beneficios del plástico en comparación con otros materiales, y sus opciones adecuadas de disposición final.

Mediante la presentación de un artículo tan indispensable en la cotidianidad como es el cepillo de dientes, Acoplásticos acuñó el eslogan para su campaña: ‘El plástico facilita la buena vida’. En este ejemplo resulta difícil, y poco higiénico, imaginar el uso de un cepillo de dientes fabricado en marfil con cerdas de origen animal, como se fabricaban antes de la llegada del plástico.

En cuanto a ilustrar las posibles opciones de fin de vida de los plásticos, Acoplásticos ha promovido el reciclaje. Por ejemplo, con la elaboración de las escarapelas de la feria industrial Colombiaplast- Expoempaque a partir de PET de envases reciclados o a través de su participación en la iniciativa Campo Limpio, de recolección de envases de productos agroquímicos. También ha destacado la opción de fin de vida en el compostaje industrial, ejemplificada con los vasos de PLA de la aerolínea colombiana Avianca.

“La ventaja en Colombia es que no han surgido prohibiciones, a pesar de varias propuestas, sobre todo en cuanto al uso de las bolsas plásticas”, comentó el directivo. En Bogotá, una resolución (829 del año 2011, de la Secretaría Distrital de Medio Ambiente), establece un programa de racionalización, reutilización y reciclaje de bolsas en la ciudad.

“Hemos avanzado con un sentido constructivo, pero entendemos que gran parte de la  problemática está en el manejo de las basuras. Se han desarrollado iniciativas como el uso de bolsas negras y blancas para separar los residuos sólidos, específicamente en Bogotá, pero todavía requieren estrategias integrales del distrito, para que las bolsas no terminen siendo transportadas en el mismo camión, o sean llevadas por separado al mismo relleno sanitario”, comentó.

Actualmente, en Colombia se recicla 27% del PET, con miras a un 40%, próximamente. Los otros materiales plásticos llegan a 20%, teniendo en cuenta que un gran porcentaje de los que no se reciclan pertenece a artículos de larga duración, como contenedores plásticos de cocina o tuberías.

Justamente, para transmitir el potencial del reciclaje, Acoplásticos encontró que un frente clave estaba en el trabajo con la infancia. “Por medio de un análisis, llegamos a la conclusión que si había una percepción errónea de los plásticos por mala información, era indispensable trabajar con niños entre 4 y 8 años, porque después de esa edad tienen una imagen muy difícil cambiar (…) La parte importante en la comunicación con los niños es que no basta decirles que el plástico es reciclable. La experiencia nos mostró que si uno les dice a los niños que de esos envases reciclados se obtendrán recursos para, por ejemplo, comprarle las muletas a un niño que las necesita, el experimento es efectivo. Al final, la función del reciclaje es más social que ambiental”, puntualizó el presidente de Acoplásticos.

Chile, abanderado de la medición de la huella de carbo
Desde sus inicios, la Asociación de Industriales del Plástico de Chile (ASIPLA) ha sido fuerte promotor del reciclaje, la reutilización y la recuperación de los plásticos. “Durante la década del 2000, se impulsó fuertemente la incorporación de la banda de Moebius en la industria del plástico, de modo de hacer identificables por todos los usuarios de nuestra industria, los distintos tipos de plástico y así facilitar su reciclaje” comentó Mariela Formas, gerente general de ASIPLA.

Luego, a partir de 2009, Asipla comenzó a promover la medición y seguimiento de la huella de carbono, lo cual ha sido un hito en el país, al ser la industria plástica el segundo sector que mide y da seguimiento a su huella, después de la industria del vino. “Esta iniciativa ha sido clave como elemento diferenciador de la industria del plástico, especialmente en el packaging (envases y embalajes). Siendo la menor huella de carbono de los envases y embalajes plásticos, respecto otros, es un componente indiscutido de la ventaja competitiva de nuestros productos de exportación en mercados desarrollados”, aseguró.

Durante estos últimos dos años, la asociación también se ha acercado a la comunidad para fomentar el reciclaje, el reuso y la recuperación. “Existiendo ya la capacidad instalada en nuestro país para procesar internamente nuestros residuos plásticos debemos transmitir y educar a la sociedad sobre la utilidad de los plásticos, y a la vez sobre nuestra responsabilidad como sociedad en relación con ellos”, comentó. En este frente la asociación ha realizado feria de reciclaje en los puntos limpios de algunas comunas, para mostrar el destino de su reciclaje y el mundo que se abre al darle nueva vida a los plásticos como material reciclado.

En cuanto al impacto que han tenido los programas implementados, el reuso de las bolsas plásticas es de 95%, según el estudio Adimark GFK, y según el último estudio realizado por Tricilos y el Ministerio de Medio Ambiente, la banda de Moebius está presente en el 45% de los envases y embalajes plásticos, donde se destaca el caso de las botellas PET con 90%.

“El posicionamiento que ha logrado el gremio en torno al reciclaje nos ha llevado a participar activamente en la creación del anteproyecto de ley para el reciclaje pronto a entrar al congreso. Actualmente, también se está trabajando un ante proyecto de ley de responsabilidad extendida del productor para promover un sistema de mercado que logre instaurar una cultura del reciclaje, donde comunidad, industria, y estado, sean partícipes en un esfuerzo mancomunado”, aseguró Formas.

Ecuador es caso de éxito del trabajo en equipo
Algunas de las iniciativas más destacadas, en materia de difusión de aspectos positivos de los plásticos en Ecuador, incluyen proyectos de reciclaje y eficiencia ecológica con instituciones educativas, intervenciones en eventos especializados y participación en ferias nacionales de medio ambiente.

En cuanto a la legislación vigente, Ecuador tiene un impuesto redimible a las botellas de plástico a base de PET, y el país prepara varios proyectos de ley sobre la promoción del reciclaje municipal y la regulación del trabajo de los recicladores, en la provincia de Guayas.

“El sector plástico trabaja conjuntamente con los organismos de normalización del país, y actualmente estamos trabajando en normas de disposición final de materiales plásticos, como la de productos plásticos en desuso provenientes del sector agrícola; la medida de reciclamiento de tereftalato de polietileno, y dos disposiciones de productos plásticos post industriales y desechos plásticos postconsumo”, dijo Caterina Costa, presidente de ASEPLAS.

Un proyecto de reciclaje en la ciudad de Loja es uno de los más destacados por Costa, porque además de constituir una iniciativa exitosa de recolección de residuos, propició un cambio cultural y de comportamiento en los residentes.

“Esta ciudad separa la basura en la fuente. Los residuos son llevados al centro de reciclaje, en donde los orgánicos se hacen humus, que posteriormente se venden a la industria agrícola, y los inorgánicos se reclasifican, para que vuelvan a sus respectivas industrias. Nada se desperdicia”, agregó Costa.

Los ingresos de esta iniciativa en Loja han permitido regularizar la mano de obra informal, dándoles a los recicladores beneficios de guardería y comedores comunitarios. El proyecto, respaldado por leyes municipales que regulan su ordenamiento, ha ganado premios internacionales y espera ser emulado en otras ciudades del país.

Adicionalmente, en 2011 el gobierno ecuatoriano dio inicio a un Programa Nacional de Reciclaje, que les entrega a las personas mecanismos de separación de residuos orgánicos e inorgánicos, desde los hogares, y que espera abrir 120 centros de acopio en todo el país.

Argentina tiene en la mira al consumo responsable
Una iniciativa destacada en Latinoamérica fue la creación de una asociación técnico profesional en Argentina, sin fines de lucro y especializada en medio ambiente: ECOPLAS.

“ECOPLAS está conformada por empresas petroquímicas, transformadoras, profesionales, técnicos y particulares pertenecientes al sector de los plásticos, que consideran fundamental promover acciones concretas para contribuir al desarrollo sostenible de la industria plástica a través de la promoción del uso correcto y responsable de sus productos, contribuyendo así a la defensa y protección del medio ambiente y a la mejora de la calidad de vida. La acción de ECOPLAS se basa en cooperar con las autoridades para desarrollar legislaciones que impulsen prácticas sustentables y educar al consumidor sobre hábitos responsables de consumo y disposición de los plásticos post consumo”, dijo Héctor A. Méndez, presidente de la Cámara Argentina de la Industria Plástica, CAIP.

A pesar de que Argentina no cuenta con una ley que fomente el reciclaje, el tema está muy activo en el país. Por ejemplo, se creó recientemente la Cámara Argentina de la Industria del Plástico Reciclado, que agrupa a las principales empresas recicladoras de plástico en ese país.

Así mismo, algunas iniciativas privadas han sido muy bien recibidas por la comunidad. “Está la campaña solidaria para la recolección de tapitas de plásticos de gaseosas y aguas minerales, destinada a la ayuda de la Fundación del Hospital de Pediatría Dr. Juan P. Garraham. Desde su inicio, en 2006, se han recolectado más de 700 millones de tapitas en todo el país, que son recicladas para producir productos de hogar, cuya venta va a beneficio del hospital”, agregó Méndez.

Otra iniciativa privada es la puesta en marcha de una planta para el reciclado de botellas de PET, botella a botella. “Actualmente, una importante marca de gaseosas en Argentina está incorporando un porcentaje de PET reciclado en sus botellas”, agregó Méndez.

Estas estrategias privadas y la creación de entidades gremiales de fomento de prácticas sostenibles han hecho que los índices de reciclaje en Argentina aumenten considerablemente en los últimos años. “En 2011 se reciclaron 200 mil toneladas de plástico en Argentina, con un incremento de 11 por ciento, con respecto al año inmediatamente anterior. El reciclado plástico se ve impulsado por la promoción de la separación en origen y la recolección diferenciada de los envases reciclables en los hogares, que van implementando los gobiernos provinciales y municipales. El ideal sería contar con una ley nacional que impulse el reciclaje a través de un programa de recolección diferenciada y separación en origen”, concluyó Méndez.

Uruguay está en pro de la información
En Uruguay se han adelantado varias iniciativas para promocionar los materiales plásticos y sus bondades, de la mano de la Asociación Uruguaya de Industrias del Plástico (AUIP). Algunas de estas incluyen publicaciones, como el catálogo sobre mitos y realidades de los plásticos, o el código de clasificación de materiales en los productos de fabricación, y convenios sobre el uso y el reciclaje de envases de PET, con entidades como la Dirección Nacional de Medio Ambiente y el Centro de Fabricantes de Bebidas Sin Alcohol, y programas de promoción ambiental, entre otros.

“Existe a nivel de la Cámara de Industrias del Uruguay un programa que no es exclusivamente para el sector plástico, pero lo incluye, que está dando buenos resultados, llamado Plan de Gestión de Envases. Además, destacamos iniciativas como la del Centro de Fabricantes de Bebidas sin Alcohol y el plan de recolección a través de sachets de leche, implementado principalmente a través de la Escuela Pública”, aseguraron voceros de la agremiación.

En 2009, el ministerio en mención y la AUIP firmaron un convenio de cooperación ambiental para promocionar el consumo responsable de envases plásticos, desarrollar material educativo sobre consumo sostenible y crear líneas estratégicas para reducir el consumo y promover el reuso.

En cuanto a reciclaje, las últimas cifras de la Asociación de Recicladores de Plástico de Uruguay determinan que en 2009 se reciclaban cerca de 540 toneladas de plástico al mes. Infortunadamente, dicha asociación cesó sus funciones, por lo que no se conocen los actuales índices de reciclaje.

Brasil le apuesta al reciclaje
En Brasil, el Instituto Socio-ambiental del Plástico, PLASTIVIDA, representa institucionalmente a la cadena productiva del sector del reciclaje, y adelanta estrategias de divulgación sobre la importancia de los plásticos para la vida moderna y su uso ambientalmente correcto.

“Otra asociación, denominada CEMPRE (Compromiso Empresarial para el Reciclaje), sin fines de lucro, está dedicada a la promoción del reciclaje dentro de un concepto de gerenciamiento integral de las basuras, y trabaja para concientizar a la sociedad sobre la importancia de las 3R, por medio de publicaciones, investigaciones técnicas, seminarios y bancos de datos”, dijeron voceros de la Asociación Brasileña de la Industria Plástica, ABIPLAST.  
En Brasil, la industria del reciclaje constituye un motor económico y social de gran importancia. Según cifras de 2011 de la Asociación Brasileña de la Industria Plástica, ABIPLAST, más de 800 empresas de reciclaje están registradas, con más de 21 mil empleados y una capacidad instalada que asciende a 1,2 millones de toneladas de material plástico reciclado, para un volumen total de 724 mil toneladas plástico producido a base de material reciclado.