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Agosto de 2012 Página 1 de 2

Ante todo, los bioplásticos son plásticos

Por María Natalia Ortega Leyva, editora de Tecnología del Plástico

La rápida adaptación al mercado, por parte del PLA, permite ver las perspectivas para los bioplásticos en comparación con los plásticos tradicionales

El ácido poliláctico (PLA) fue uno de los primeros bioplásticos en ser conocido desde el sector de consumo. Este material, fabricado a partir de dextrosa (azúcar) de maíz, como principal fuente, es el bioplástico con mayor madurez en el mercado. Si bien existen hoy en día otras resinas procedentes de diversas fuentes renovables, el PLA ha sido pionero desde su introducción en 2003. Por eso, para estar enterado de las perspectivas de los bioplásticos, se hace imperativo seguirle la pista al PLA y particularmente a NatureWorks, la primera compañía en ofrecer a escala comercial una familia de biopolímeros ciento por ciento derivados de recursos renovables bajo la marca Ingeo, con unos costos y un desempeño comparables con los materiales basados en petróleo y fibras.

De hecho, en febrero pasado, la compañía realizó en Orlando (FL) la tercera edición de la conferencia bienal Innovation Takes Root (ITR), en la que fue posible apreciar de la mano de más de 50 conferencistas la evolución de estos materiales a partir de su utilización exitosa con base en su desempeño en diversas aplicaciones, durables y no durables, así como por su huella de carbono favorable en comparación con plásticos tradicionales a partir de petróleo.

Una de las conferencias más interesantes desde el punto de vista de las aplicaciones fue la de Gary Hirshberg, co-fundador y presidente de Stonyfield Farm, la primera compañía en Estados Unidos en incursionar en bioplásticos para sus empaques de lácteos cuando adoptó una mezcla de Ingeo en 2010. El directivo mostró cómo Stonyfield Farm, cuyas ventas ascendieron a 356 millones de dólares en 2011, logró reducir su emisión de gases con efecto invernadero en 46%, el consumo energético de su planta en 11% y el volumen de materiales que van al relleno sanitario en 57%, en parte por la implementación de bioplásticos.

Otro hito importante de la conferencia fue la presentación de la alianza estratégica BioAmber-NatureWorks, que dará lugar a la creación de AmberWorks. BioAmber, empresa líder en la comercialización de bioácido succínico, aporta su propiedad intelectual en mezclas de PLA/PBS, mientras que NatureWorks aporta su tecnología Ingeo y su presencia comercial a nivel mundial. Con esta alianza,  NatureWorks planea comercializar una nueva familia de grados de resina Ingeo para aplicaciones de termoformado e inyección. Con estos nuevos grados, la compañía espera expandir las propiedades del grado Ingeo en cuanto a flexibilidad, tenacidad, resistencia a la tensión y procesabilidad en equipo de manufactura existente.

La amplia diversidad de expositores y conferencistas permite ver que el interés por estos materiales ha permeado a diversos niveles y sectores de la industria plástica. La muestra incluyó a importantes proveedores de maquinaria y materias primas como Gneuss, que presentó una forma innovadora de procesar PLA sin secado previo mediante una extrusora MRS con un sistema especial de devolatilización; Leistritz presentó una conferencia sobre extrusión de PLA con tornillos dobles para fabricación de compuestos, y Universal Dynamics presentó una investigación sobre cómo el PLA permite obtener múltiples ahorros en los procesos de secado y cristalización, en comparación con el PET. En el campo de materias primas participaron en la conferencia FKuR Plastics Corporation, Arkema Inc., BASF y PolyOne Corporation.

El fin de tres mitos sobre los bioplásticos
Marc Verbruggen, presidente y CEO de NatureWorks, ofreció una conferencia esclarecedora sobre las fases de evolución de los bioplásticos y demostró cómo las resinas Ingeo han madurado más allá ser un producto de nicho para convertirse en un polímero competitivo tanto por su desempeño como por sus credenciales ambientales.

Al respecto, Verbruggen comentó que en la década de los noventa los bioplásticos impactaron por su capacidad de biodegradación, a comienzos de este siglo como secuestradores de carbono y actualmente por sus aportes en la reducción de consumo energético, tanto en su fabricación como en su procesamiento. “Ante todo, los bioplásticos son plásticos. La familia de los bioplásticos debería crecer más. Necesitamos más jugadores. El reto para todos es no cometer los mismos errores que la industria plástica tradicional”, señaló el directivo en su charla. Verbruggen respaldó su argumento al desmentir los tres principales mitos que se tejen alrededor de los bioplásticos:

Acerca del autor

Por María Natalia Ortega Leyva, editora de Tecnología del Plástico

Por María Natalia Ortega Leyva, editora de Tecnología del Plástico

Directora de Contenido Editora en jefe y periodista de Tecnología del Plástico desde 2006. Ha sido directora de conferencias del Seminario de Envase Sostenible (2010 y 2011), del Simposio de Manufactura de Autopartes (2012 y 2013) y del Seminario Técnico en Español de NPE (2009 y 2012).
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