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Febrero de 2006 Página 1 de 2

Bioplásticos en empaques: Cada vez más rentables y versátiles

Equipo editorial de Tecnología del Plástico

Con consumos alrededor de 250.000 ton por año y aplicaciones en empaques y electrónicos, los bioplásticos dan sus primeros pasos hacia el consumo masivo.

Desde su aparición, hace cerca de quince años, se predijo que los bioplásticos generarían una revolución crucial en las tendencias productivas de la industria plástica. Los pasos de ‘animal grande’ que se esperaban están empezando a sentirse. Con el desarrollo de una exhibición especial de bioplásticos en la pasada Interpack, en Frankfurt, y la presentación por primera vez de un simposio sobre polímeros degradables previo a NPE, la feria de la industria plástica estadounidense que tendrá lugar en junio próximo, el sector de biopolímeros evidencia un nivel de madurez que gran parte del público no esperaba. De acuerdo con representantes de este sector de producción, es inminente la entrada de los bioplásticos a gran escala en el mercado. Sin embargo, hay algunas condiciones marco que aún deben mejorarse.

Debido al incremento en precio que en el 2005 tuvieron las resinas convencionales, de entre 30 y 80%, muchas empresas se inclinan por buscar alternativas. Algunos plásticos biodegradables han desarrollado un nivel de madurez que les permite ser competitivos; la brecha en precio que los separaba de las resinas comunes se ha disminuido considerablemente, y materias primas como la caña de azúcar y el almidón son actualmente más económicas que el petróleo. La productividad y la competitividad tienden a aumentar en la perspectiva a largo plazo, y ya se evidencian las primeras aplicaciones concretas y masivas para estos polímeros.

Los plásticos biodegradables pueden ser fabricados a partir de recursos renovables de origen animal o vegetal, o de recursos fósiles. Las materias primas más comunes son el PLA, ácido poliláctico, y los PHA, poli-hidroxi-alcanoatos. Es la estructura química lo que hace a un polímero biodegradable, lo diferencia de un polímero convencional, y permite que pueda ser destruido por microorganismos, como hongos y bacterias en ambientes biológicamente activos.

Aunque las cifras no son oficiales, se estima que el mercado actual de biopolímeros está alrededor de las 250.000 toneladas al año, en el que el consumo de Europa está alrededor de las 50.000 toneladas. De mantenerse el crecimiento continuo que se ha presentado hasta ahora, la capacidad global de producción de polímeros biodegradables alcanzaría la marca del millón de toneladas alrededor del año 2010.

Futuro: promesas y desafíos
La sociedad en general, y en particular la industria plástica, tiene actualmente una peligrosa dependencia del petróleo. Es por esto que se hace imperativo desarrollar alternativas a los materiales convencionales. Los bioplásticos se convierten en una interesante solución, particularmente para los países que no cuentan con recursos propios de petróleo, y además reducen sustancialmente la cantidad de emisiones de dióxido de carbono. Sin embargo, para explotar el potencial actual, es necesario invertir varios billones de euros, particularmente en la construcción de grandes plantas de manufactura.

“Anticipamos que los empaques degradables de bioplásticos pronto alcanzarán en masa los anaqueles de los supermercados europeos”, afirma Harald Kaeb, presidente de IBAW, la Asociación Internacional y Grupo de Trabajo de Polímeros Biodegradables. “Los políticos generalmente pasan por alto esta innovación”, explica Kaeb. La esperanza que sostiene es que el sector tenga una atención similar y condiciones de desarrollo comparables a las que se otorgan a las energías renovables.

La propuesta más útil de desarrollo sería la de hacer un uso en cascada de los recursos naturales, de manera que primero tengan una vida útil dentro de una aplicación en la industria plástica o química, como en bioplásticos, por ejemplo, y después se conviertan en biocombustibles y bioenergía.El uso de bioplásticos, además, abre un nuevo camino a la agricultura.

El soporte a la industria es fundamental en este momento; particularmente para una entrada al mercado a gran escala. La IBAW estima que aproximadamente el 10% de las áreas de aplicación que los plásticos tienen hoy en día puede ser cubierta con los bioplásticos disponibles actualmente. Para que esto sucediera, sin embargo, sería necesario que hubiera cinco millones de toneladas de biopolímeros en Europa, y actualmente la capacidad de producción alcanza sólo las 300.000 toneladas.El potencial que el sector tiene sólo se alcanzará si se dan las condiciones de inversión necesarias. Un primer paso hacia la creación de este marco favorable fue dado por la regulación de empaques en Alemania, en mayo de 2005, a través de la cual se dio una exención a los bioempaques.

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