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Octubre de 2002 Página 1 de 2

¿Cómo han evolucionado las normas ambientales sobre el uso de aditivos para plásticos?

Carlos Serrano

Conozca la evolución de las normas ambientales que manejan la Unión Europea y la Food and Drug Administration, sobre el uso de aditivos en productos plásticos.

Como en oportunidades anteriores, cuando queremos estudiar las tendencias de la legislación ambiental damos una mirada a la evolución de las normas en los países más avanzados. Esto, con la idea de que en nuestros países latinoamericanos se tomarán en el futuro estas normas como una orientación de lo que debemos hacer para proteger el medio ambiente. La legislación sobre el medio ambiente continua evolucionando en todas partes y ahora tiene una connotación que va más allá del aspecto ecológico. El comercio internacional también se rige por ellas y, por lo tanto, es necesario cumplir con la legislación ambiental de otros países cuando se trata de comercializar nuestros productos en ellos.

En este análisis hacemos mención sobre la evolución de algunas normas de la Comunidad Económica Europea (la Oficina de Administración de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos, FDA, es también otra fuente muy importante) sobre el empleo de aditivos en productos plásticos. Dos razones explican el dinamismo en el cambio de la legislación ambiental: por un lado se tiene el hecho de que constantemente se introducen en el mercado nuevos productos y aditivos para plásticos; y por otro, constantemente se alcanza un mayor conocimiento sobre los peligros reales que estos productos pueden ofrecer a los consumidores, transformadores y al medio ambiente.

En Europa existen la llamada Directiva 90/338/EEC estableció en 1990 una lista de monómeros que podían ser empleados para fabricar plásticos. En 1999 comenzó a publicar la lista de aditivos que requieren ser controlados en pruebas de migración en plásticos con aplicaciones para contacto con alimentos, ya que sobre ellos existen restricciones de uso.

Un caso interesante es el del empleo de los metales pesados y cadmio en la fabricación de pigmentos y aditivos. El esfuerzo de la legislación se ha dirigido a lograr que los estabilizadores y pigmentos de plomo, así como los pigmentos con base en cadmio sean reemplazados por otros sistemas, especialmente con estaño y mezclas de este metal. Sin embargo, los últimos estudios parecen indicar que los peligros que puede ofrecer el cadmio han sido exagerados, pero la legislación sobre este aspecto todavía sigue en pie. Se ha sabido que los productos solubles que contienen cadmio pueden tener efectos negativos, pero lo mismo no se ha podido comprobar acerca de los productos de cadmio que no son solubles, como ocurre con los pigmentos. La legislación europea sigue exigiendo el uso de sustitutos del cadmio soluble e insoluble en todos los casos en los cuales estos están disponibles. Esto ocurre, por ejemplo con las resinas de poliestireno, polipropileno, poliéster termoplástico, polimetil-metacrilato, polietileno termofijo, melamina y resinas de urea y poliéster.

Otro campo en donde se ha considerado la necesidad de revisar cuidadosamente el efecto de los aditivos es el del los retardantes de llama. Bajo escrutinio han estado el difeniléter polibrominado y los retardantes fabricados con base en halógenos, debido a que éstos pueden formar subproductos que contienen dioxinas y furanos; sobre todo, en condiciones de exposición al fuego. Fuentes de información sobre esta materia son el Programa para la Seguridad Química, IPCS, y la Ordenanza Alemana sobre dioxinas. El primero estableció los límites superiores recomendados para el empleo de los retardantes que contienen bromo. La segunda limitó la presencia de dioxinas y furanos de bromo y cloro en los residuos plásticos, y estableció un nivel máximo de 1ppb para ciertos tetra y penta BDDs y BFDs. También estableció un nivel máximo de 5 ppb para productos específicos de hexa, penta y tetra BDDs y BDFs.

El empleo de agentes espumantes ha sido regulado de manera exitosa en los últimos por el Protocolo de Montreal. Se eliminó prácticamente el uso de CFC para fabricar poliestireno y poliuretano espumados. En algunos casos, se ha observado que los nuevos espumantes han llevado a la fabricación de productos de calidad superior a los antiguos.

Una palabra debe ser dicha a cerca de los solventes orgánicos volátiles, VOC. La Unión Europea ha fijado metas ambiciosas el aprobar la Directiva sobre Emisiones de Solventes, pues busca reducir la emisión de VOC en las plantas en un 65% hacia el año 2007, tomando como base los niveles de 1990. se estima que esta directiva hará una contribución muy especial a la calidad del aire en ese continente. Pero, por otro lado, la misma ha dado la flexibilidad necesaria para que la industria pueda proyectar y cumplir las inversiones que se requieren en los equipos de limpieza y separación de los solventes orgánicos volátiles. Para el largo plazo, se espera que estos solventes puedan ser reemplazados con solventes acuosos.

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