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Diciembre de 2013 Página 1 de 4

El gas de esquisto: nueva pieza en el ajedrez global de productores de resinas

Dr.-Ing. Miguel Garzón - PM-Tec Engineering

Este hidrocarburo goza de una gran popularidad debido a que Estados Unidos, poseedor de inmensas reservas, haya decidido explotarlo en grandes cantidades.

El conocimiento de la existencia de este gas en muchas regiones del mundo no es nuevo, sin embargo, las tecnologías para su explotación sí han logrado un desarrollo evidente en las últimas décadas de la mano de la posibilidad de perforación de pozos horizontales y la gran experiencia que se ha ganado en el sistema de fracturación hidráulica de formaciones (denominada en inglés “Fracking”).

Estados Unidos, empujado por sus políticas para lograr mayor independencia energética con respecto a la OPEP, ha promovido la explotación masiva de gas de esquisto, el cual promete ser el puente entre la obtención de energía a través del petróleo – del cual esta nación consume el 25% de la producción mundial – y las alternativas provenientes de energías renovables, o incluso fuentes totalmente innovadoras, todavía en desarrollo o por descubrir.

Actualmente, la mayor oferta de este gas en el mercado ha generado una caída del precio del hidrocarburo para uso industrial a valores cercanos de US$ 3 por millón de BTU, mientras hace menos de cinco años este valor superaba los US$ 10 por millón de BTU. Hoy el precio en Europa por millón de BTU está entre dos y cuatro veces el valor actual en Estados Unidos. La EIA (US Energy Information Agency) reporta a su vez un crecimiento constante de la demanda de gas para industrias de alto consumo energético que antes funcionaban con crudo. A noviembre de 2013, la demanda de este gas había crecido en este país un 3% con respecto al mismo mes del año anterior. La agencia espera que esta tendencia continúe y asegura que este comportamiento ha hecho que las industrias de alta demanda energética se hayan vuelto mucho más competitivas con respecto a sus pares en Japón o Europa.
Una prueba en este sentido fue la inesperada ganancia del consorcio petroquímico holandés LyondellBasell con sus negocios de gas de esquisto en los Estados Unidos, quien reportó en el primer cuarto de 2012 un superávit de 600 millones de dólares, después de haber estado con gran peligro de quiebra tan solo unos años antes.

Grandes consorcios petroquímicos estadounidenses como DOW Chemical y ExxonMobil han alistado sus departamentos financieros para invertir fuertemente en grandes plantas de refinación de gas de esquisto. El Concejo Americano de Química calcula que el boom del gas de esquisto en la industria petroquímica había generado hasta el 2012 un volumen de inversión total de 25.000 millones de dólares.

Entre estas inversiones se encuentra, por ejemplo, un proyecto de miles de millones de dólares de Exxon Mobil que pretende inaugurar para el año 2016 una nueva refinería para la obtención de etano en Texas, con una capacidad de 1,5 millones de toneladas por año. Entre otros grandes jugadores de la industria con planes concretos de expansión se encuentran Chevron Philips Chemical, Westlake Chemical y Williams.

Esto por supuesto ha generado una reacción de los grandes petroquímicos europeos como BASF, quien decidió construir una planta para producir 50.000 toneladas de ácido fórmico al año en Estados Unidos, aprovechando los precios bajos de la materia prima para su proceso. Por otro lado, las empresas europeas piensan que también pueden hacer frente a la inmensa competencia a la que van a enfrentarse, si lo ven positivamente al prepararse para exportarles a los estadounidenses la gran cantidad de químicos necesarios para la producción en sus nuevas plantas.

Según estudios de la agencia de calificación Fitch, la demanda de productos basados en etileno y sus polímeros relacionados tendría que crecer en un 6,5% al año para que se demandara toda la capacidad de producción que se está instalando en este momento en Estados Unidos. Siendo así, concluye la agencia, “los productores estadounidenses tendrán muy seguramente que exportar productos basados en etileno”. Si esto fuera acertado, los precios de la resina tenderían por tanto a bajar y debido a los bajos costos de producción, las inversiones aún serían rentables.

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