Promocione sus productos o servicios con nosotros
Junio de 2004 Página 1 de 4

Entrevista a Horacio Lobo, un visionario con el objetivo de unificar al sector plástico en México

Laura Flórez

El presidente de la Asociación Nacional de Industrias del Plástico en México, Anipac, expone sus estrategias y objetivos tras asumir el cargo.

Después de hablar con Horacio Lobo, queda una sensación clara: el lugar a donde lleguemos depende exclusivamente de qué tan grandes sean nuestras metas. Un hombre sencillo y cálido encierra dentro de sí una voluntad de hierro, una curiosidad sin límites y una enorme determinación para cumplir lo que se propone. Sin duda, ésta fue la razón que llevó a sus colegas a proponerlo como presidente de ANIPAC, la Asociación Nacional de Industrias del Plástico en México. Y él asume este reto después de haber vendido Rotoplas, la empresa que abrió el mercado de rotomoldeo en México y que experimentó un sensacional crecimiento en menos de una década. En esta entrevista nos revela qué hay detrás de su éxito como empresario, qué metas se ha propuesto en ANIPAC y cómo ve el sector del plástico en México.

Abriendo mercados
Los tinacos para almacenamiento de agua que produce Rotoplas lograron sustituir una aplicación masiva de un material tradicional, el asbesto, por un material que hasta entonces nunca se había empleado para tanques de este tipo: el polietileno. De esta forma el plástico ganó reconocimiento como un material durable y de calidad, y obtuvo un 95% del mercado de almacenamiento doméstico de agua potable en tan sólo cuatro años. Horacio Lobo dirigió la empresa durante todo este período.

Tecnología del Plástico: ¿Cómo se dio el proceso de sustituir tinacos de asbesto por tinacos rotomoldeados? 
Horacio Lobo: En 1982, cuando empecé en Rotoplas, comenzamos a prever el concepto de cambiar el tinaco de asbesto por el de polietileno. En ese momento el precio del polietileno frente al del asbesto hacía poco viable la sustitución. Sin embargo, para 1984 el asbesto sufrió un gran aumento de precio, y la opción del plástico se volvió más competitiva. Salimos entonces al mercado por primera vez. Pero carecíamos de un plan estratégico y nuestros clientes no sabían qué ventajas ofrecía el nuevo producto. Al contrario, los proveedores de otros productos se encargaban de decirle al vendedor que el tinaco de plástico se iba a romper, que no iba a durar y que iba a contaminar el agua. Dadas estas circunstancias ese mismo año nos vimos forzados a salir del mercado.

Cuando descubrí que muy buena parte del rechazo se estaba generando por ignorancia de las ventajas que ofrece el plástico, acudí a ANIPAC con mi problema y decidimos crear un comité de normalización. Trabajé cuatro años semanalmente en este comité, para ir venciendo los obstáculos que ponían en la mesa de trabajo los fabricantes de asbesto y de fibra de vidrio. Cuando obtuvimos la norma, pudimos demostrar ante las autoridades, objetivamente y respaldados por pruebas de laboratorio, que el polietileno era el mejor material para la aplicación de almacenamiento de agua. Paralelamente al desarrollo de la norma en Rotoplas íbamos avanzando en tecnología y diseños y, cuando ésta se aprobó, salimos al mercado con el producto que hoy es líder.

Tecnología del Plástico: ¿Cuál fue el principal reto de este proceso de sustitución?
H. L: Provocar un cambio en la percepción del cliente. Al principio los usuarios no podían aceptar el plástico como un sustituto que tuviera la misma calidad y funcionalidad; es fundamental descubrir qué es lo que el cliente percibe en nuestros productos, y vencer esta realidad artificial convenciéndolos de que están equivocados. Si el cliente te rechaza, no hay poder humano que lo obligue a comprar; por eso es necesario entender a cabalidad qué piensa cuando quieres proponerle un cambio de concepto.

Tecnología del Plástico: ¿A qué se debe que en la industria no haya más casos de éxito como éste?
H. L: A que hace falta creatividad. En general, hace falta arriesgarse, investigar, dedicar tiempo y empeño a generar y sacar adelante ideas. Cuando me dediqué cuatro años a sacar adelante la norma, me juzgaban de necio; al cabo del tiempo, cuando logramos el éxito, se dieron cuenta de que tanta persistencia no era necedad sino tenacidad. Es eso lo que hace falta, tenacidad para alcanzar lo que buscamos. Y la tenacidad la tuve porque estaba convencido de que el producto que yo tenía era mejor que todos los existentes. Esto lo logré instalando y usando los productos yo mismo en mi casa, así pude darme cuenta de mejoras necesarias en los diseños y pude lograr un buen concepto.

Acerca del autor

Laura Flórez

Laura Flórez

Consultora editorial Laura Flórez es ingenieria mecánica con estudios de doctorado en procesamiento de polímeros del IKV, en Aachen, Alemania. Actualmente dirige su propia empresa de consultoría, PM-Tec Engineering, con sede en Bogo
x

Sección patrocinada por

Otras noticias de Actualidad industrial

Documentos relacionados