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Junio de 2004 Página 3 de 4

Entrevista a Horacio Lobo, un visionario con el objetivo de unificar al sector plástico en México

Laura Flórez

Tecnología del Plástico: ¿Qué cambios deberán tener lugar para elevar la importancia de la industria plástica dentro del panorama económico mexicano?
H. L: Tendrán que hacerse inversiones, y tendremos que ponernos de acuerdo para vernos unos a otros como una cadena integral y no como competidores; es importante reconocer que el plástico es el eslabón de la cadena que más valor agregado le aporta a la misma y, por tanto, es un excelente negocio, digno de ser explotado. Es necesario que tengamos una conciencia unificada en los estamentos de toma de decisiones. En lugar de invertir US$1.800 millones a una carretera, podemos invertirlos en el proyecto Fénix(*), que produciría un millón y medio de toneladas de polietileno, polipropileno y poliestireno, y nos quitaría un 30% de las importaciones. De esta forma podríamos ser menos dependientes, podríamos estar menos afectados por la devaluación y el tipo de cambio, y nos volveríamos más competitivos, haciendo que crezcan las empresas y jalonando el desarrollo de toda la cadena.

Es necesario cambiar de actitud. Es necesario aprender a darle al plástico la prioridad que se merece, aprender a verlo como una actividad estratégica y como un signo de modernidad, como una forma de aprovechar mejor nuestros recursos en lugar de seguir quemándolos.

La industria plástica mexicana
En el Estudio Estratégico que se llevó a cabo el año pasado, se identificó que a pesar de que el mercado mexicano del plástico está entre los diez más grandes del mundo, la productividad por empleado es muy inferior al promedio mundial, la mayor parte de las industrias pertenecientes al sector son PyMES y la balanza comercial es ampliamente deficitaria.

Tecnología del Plástico: ¿A qué se debe que la productividad por empleado en la industria plástica mexicana sea tan baja, comparada con la de otros países del mundo? 
H. L: Se debe a las crisis económicas del país, que han sido muy fuertes. En los años 82 y 94 se vivieron experiencias adversas, que desestimularon la inversión. Podría arriesgarme a decir que el parque de maquinaria en nuestro país tiene 20 años de antigüedad. Esto hace que se requiera más mano de obra para operar máquinas menos productivas. Adicionalmente, el nivel educativo es muy bajo, no hay suficientes tecnólogos, investigadores ni creativos, y esto nos lleva al tipo de estancamiento en el que estamos. Hoy dependemos al 95% de importaciones para suplirnos de tecnología y maquinaria. El panorama debe cambiar.

Tecnología del Plástico: ¿Y qué es necesario para generar este cambio tecnológico y educacional?
H. L: Es necesario generar programas estratégicos y de financiamiento, orientados a apoyar a los empresarios para que se capaciten y para que modernicen su planta. CONACID es una de las instituciones vinculadas a esta labor, y ofrece su apoyo para crear una carrera de gerentes tecnólogos en plásticos; incluso se está estudiando la posibilidad de otorgar becas para financiar estudios en el exterior, y se están gestando convenios con instituciones de educación superior para generar expertos tecnólogos.

Tecnología del Plástico: ¿Qué se está haciendo actualmente para apoyar el desarrollo de la pequeña y mediana empresa?
H. L: Una de las principales carencias de las PyMES es la visión global. En esto la asociación los está apoyando, a través del programa Compite, que busca ayudarles a identificar oportunidades de mercado y a invertir en la forma más eficiente posible los recursos con los que cuentan, ya sea en tecnología, en procesos o en comercialización. En el esquema de trabajo la empresa paga un tercio o la mitad de los costos del estudio.

Tecnología del Plástico: En cuanto a la competencia china, ¿qué tiene por hacer la industria maquiladora? 
H. L: Es bueno que recordemos una parte de la historia. Hace 40 años, Japón hacía lo mismo que en este momento están haciendo China y Taiwán; para mí, hace 40 años, Japón era sinónimo de copia barata. Sin embargo, ya por todos es sabido a dónde llevó a los japoneses la estrategia que siguieron. Lo mismo va a pasar con Taiwán. Un país que al principio es maquilador debe terminar aprendiendo y volando con sus propias alas. ¿Cómo competir? Haciéndolo bien a la primera, de mejor calidad y más barato.

Además, ¿por qué no vemos al mercado chino como una oportunidad? México consume 40 kg. de plástico por habitante, mientras que China sólo consume 11, y Estados Unidos consume 120. Esto significa que hay un enorme potencial de crecimiento. China es un gran importador, ¿por qué no entramos a venderles? Es necesario arriesgarse, estudiar las oportunidades y hacer contactos para que nos enseñen del mercado lo que queremos ver.

Una forma de competir es unir la oferta de varios transformadores, estandarizar calidad, formar un frente común y abastecer mercados de millones de unidades que no podría suplir una sola empresa. Esto es lo que han hecho los chinos; el gobierno los representa. El gobierno es el gran promotor y ellos se dedican a producir, y así logran entrar a todo el mundo con productos masivos a precios excepcionales. Ellos van a salir en 20 años de la pobreza que tuvieron, mientras que en América Latina no lo hemos logrado en 100 años.

Acerca del autor

Laura Flórez

Laura Flórez

Consultora editorial Laura Flórez es ingenieria mecánica con estudios de doctorado en procesamiento de polímeros del IKV, en Aachen, Alemania. Actualmente dirige su propia empresa de consultoría, PM-Tec Engineering, con sede en Bogo
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