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Febrero de 2020 Página 1 de 2

Gobierno, desempleo y demanda interna: así va la crisis de la industria plástica en Argentina

Por Silvia Gamba

La difícil coyuntura se acentúa con el proteccionismo arancelario a las resinas. El nuevo gobierno se volcaría hacia la generación de empleo y el fortalecimiento del consumo interno.

La plástica, junto a todas las demás industrias en Argentina, no pasa por su mejor momento. Una crisis económica acentuada en los dos últimos años ha desencadenado en despidos masivos y, por ende, en una disminución del poder adquisitivo y del consumo interno. Las cifras no son nada alentadoras: se estima que la pobreza ha pasado del 25% al 32 %, el desempleo del 7 % al 9 %, y –al momento–solo se está empleando entre el 50 % y el 60 %de la capacidad industrial.

A diciembre de 2019, el índice de producción industrial se había contraído en un 6,9%e, incluso con el cambio de gobierno, no se perfila aún un repunte significativo. Ante la situación problemática, Tecnología del Plástico habló con Antonio Paolini, presidente de la Cámara Argentina de la Industria Plástica (CAIP), quien compartió sus percepciones sobre el origen y desarrollo de la crisis económica, al igual que las posibles salidas a la misma.

De acuerdo con Paolini, la responsabilidad de la caída abismal en la economía argentina durante los dos últimos años recae directamente en la gestión del gobierno de Mauricio Macri, quien –a su parecer– se concentró en el desarrollo de infraestructura y en el rediseño de las instituciones perdiendo de vista la generación de empleo y el desarrollo del mercado interno.

“Aunque en el pasado había empezado la caída del sector autopartista por cuestiones de competitividad; y de los productos descartables por prohibiciones y el cuestionado uso de algunos plásticos en determinados mercados. Sin duda, la mayoría de bajas se debe a la caída de la demanda interna, del consumo” explica el titular de la Cámara, agregando que –por ejemplo– en el sector de preformas para bebidas, en donde la caída en la producción esdel 30 %, los argentinos han optado por consumir agua de la llave en lugar de comprar envasada, no por motivos medioambientales, sino por verdaderas limitaciones económicas.

De igual manera, asegura que otra de las razones es queel tratamiento arancelario no es equitativo para fabricantes argentinos de la industria plástica en lo que respecta a materias primas y productos terminados, “importar materias primas vale el 14 %; mientras importar algo elaborado, un 16 %; y un producto terminado, 18%. Es decir que la diferencia entre la materia prima y el producto terminado es de cuatro puntos de protección efectiva y esos mismos cuatro puntos son menores que en muchos países del primer mundo” puntualiza.

En efecto, para Paolini, el hecho de que las materias primas sean objeto de tanta protección arancelaria dificulta la competitividad a la industria argentina, pues asegura que mientras los fabricantes compran materias primas muy costosas, los productos importados del exterior las han adquirido a precios muy bajos; por lo que exhorta a la industria petroquímica, pero también al gobierno entrante a facilitar este proceso brindando precios que les permita a los industriales competir a nivel mundial.

Empleo y reactivación de la economía

Al indagar por una posible salida efectiva a la crisis, Antonio Paolini lamenta lo complejo de la situación. En su concepto, por más beneficios arancelarios que puedan diseñarse, el mercado externo no es la solución, pues la industria plástica argentina se mueve por pymes y, en general, un muy pequeño porcentaje de las empresas tiene acceso al mercado externo.

Para él, es necesario trabajar intensamente en mejorar los indicadores laborales de la industria, y señala algunas cifras: “el empleo en la industria cayó el 4,5 % interanual, es decir, hay 52.000 puestos de trabajo menos. En el sector privado hay 150.000 puestos de trabajo menos; y en la industria de productos de caucho y plástico se perdieron más de 4.600 puestos”. Sin duda alguna, esas bajas laborales son sinónimo de menos asalariados y menos dinero en el bolsillo de los argentinos para adquirir productos.

“Nosotros necesitamos del mercado interno y ese se recompone solo si se reactiva la economía. Por nuestra parte seguimos trabajando fuertemente para demostrar que los plásticos no son un demonio y son indispensables para mejorar nuestra calidad de vida” agrega.

Cambio de gobierno, ¿un cambio para la industria?

En concepto del presidente de la Cámara Argentina de la Industria Plástica, una vez superada la incertidumbre de la época electoral de 2019, lo más probable es que a partir del segundo trimestre del presente año se empiece a ver un mínimo cambio positivo, máxime porque las grandes diferencias de los gobiernos salientes y entrantes radican principalmente en sus concepciones frente al mercado.


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