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Junio de 2005 Página 1 de 2

Iniciativas brasileñas en la industria plástica son modelo para América Latina

Conozca cómo el Instituto Nacional del Plástico, el Instituto de Pesquisas Tecnológicas de São Paulo y Plastivida han aportado al sector plástico en Brasil.

Vendedores de ideas 
Hacer a la industria plástica brasileña más competitiva es la meta del Instituto Nacional del Plástico, INP. Su labor no es ser un centro de investigación, ni un prestador de servicios, sino intermediar y promover iniciativas de desarrollo entre los diferentes eslabones de la cadena de plásticos. 

En el sector de transformación, donde el 97% de las empresas tienen menos de 99 empleados, existe resistencia a la compra de servicios tecnológicos. Es por eso que la labor del Instituto es crear una cultura de compra de tecnología. Para lograrlo, el INP trabaja en capacitación: va a escuelas técnicas para vender la idea de incluir cursos de plásticos en los currículos, y para promover proyectos de investigación en el área de plásticos. Motiva el uso de servicios de laboratorio, haciendo convenios y consiguiendo descuentos para los transformadores. 

También promueve el uso del plástico en diferentes sectores. Por ejemplo, en el sector de agro se ha enfocado en lograr que las cajas de plástico reemplacen a las cajas de madera comúnmente empleadas en transporte de frutas y hortalizas; esto lo hace a través de campañas de sensibilización con el usuario, y desarrollando normas que apoyen esta iniciativa. También trabaja en normalización; ha producido cerca de 12 normas técnicas adaptadas a las condiciones del mercado brasileño, y se encuentran en desarrollo 18. Y su labor no se limita sólo a proponer normas, también sugiere programas de calidad en las empresas; y en caso de encontrar no conformidades, remite los casos de no cumplimiento a autoridades competentes. El programa Exportplastic, que abre mercados de exportación a las empresas transformadoras de plásticos, también se cuenta dentro de la labor del instituto. A través de estas acciones, el INP es un modelo de "catalizador", que da el paso que hace falta entre lo que se sabe que se necesita y lo que realmente se hace.

La montaña va a Mahoma 
El Instituto de Pesquisas Tecnológicas del Estado de São Paulo, IPT, en conjunto con el Instituto Nacional del Plástico, INP, y el Servicio de Apoyo a Micro y Pequeñas empresas, Sebrae/SP, con el apoyo de la Fundación de Amparo a la Investigación Fapesp, han propuesto un revolucionario concepto en laboratorios para plásticos: las unidades móviles PRUMO, un servicio de apoyo tecnológico que se desplaza hasta la empresa que lo necesita. El proyecto surgió en 1998, con la idea de brindar servicios tecnológicos a nivel de planta. "La visión del problema que traen los industriales no siempre es lo real", afirman representantes del IPT. Por esto han dotado vehículos, una especie de ambulancias, con equipos de laboratorio para hacer ensayos físicos, químicos y mecánicos, entre los que se cuentan una máquina de ensayos universal, un medidor de impacto, un medidor de índice de fluidez y un horno microondas para acondicionamiento acelerado de muestras. Además de estas pruebas estándar, pueden desarrollarse otras sobre medida en la planta.

Uno de los objetivos es llegar con este servicio a empresarios que no consideran útil invertir en pruebas de laboratorio. Por esto la primera consulta es gratuita. El servicio puede demorar dos días, y busca "solucionar los problemas principales, no todos". Gracias a este programa se han registrado aumentos en la productividad entre 10-80% entre las empresas atendidas. Otro objetivo es entrenar al personal para que pueda solucionar sus problemas en planta, y buscar soluciones en conjunto. Fabiano Falcone, fabricante de accesorios plásticos para muebles, declara que gracias a este tipo de servicios, en cuatro años su empresa creció de 12 a 23 personas, y pasó de tener dos inyectoras a tener seis. Falcone resalta como característica principal del proyecto que "entrega resultados, no papeles, y nos enseña a aprender".

Dando vida al plástico 
Su gran carisma, y la sonrisa que lo acompañan, son seguramente las mejores herramientas de trabajo de Francisco de Assis Esmeraldo, quien encabeza una batalla diaria por una causa de todos: abrirle caminos al plástico. Como director del Instituto de PVC en Brasil y del Instituto Plastivida, su misión es crear una imagen positiva del plástico, y buscar un punto de equilibrio en el que se puedan contrarrestar los perjuicios ambientales de este material para poder continuar aprovechando sus características únicas.

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