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Julio de 2018

Investigadora mexicana desarrolla biopolímero para uso médico

A partir de desechos del mango se puede generar un material biocompatible, no tóxico y económico, con alta pureza y capacidad de retención de fluidos.

El mango es una fruta de textura fibrosa y alto contenido de azúcar, sin embargo, luego de su cultivo y cuando no cumple con los controles de calidad mínimos para su comercialización, se convierte en un desecho a partir del cual se ha desarrollado un biopolímero para aplicaciones médicas.

En su investigación para obtener el grado de Doctora en Ciencias en Procesos Biotecnológicos de la Universidad de Guadalajara (UdeG), en México, Mayra García Sánchez está trabajando en el cultivo de bacterias que se alimentan de la pulpa del mango, generando una capa de celulosa que se puede convertir en un material biocompatible, no tóxico y económico, con potencial para su uso en el sector salud, gracias a su alta pureza y su capacidad de retención de fluidos.

"El proyecto consiste en crear un medio de cultivo para una bacteria a partir del desperdicio de mango, con lo que se reduce alrededor de 65% el costo de producción de este biopolímero: la celulosa bacteriana", explica.

El potencial de este biopolímero, de acuerdo con la estudiante, es importante, ya que tiene una alta permeabilidad que en heridas cutáneas ayudaría en la regeneración o cicatrización, o como recubrimiento en úlceras de pie diabético, por ejemplo. Incluso, mezclado con otros compuestos también se podrían crear nuevos materiales.

Actualmente, este desarrollo está en trámite de patente y se está fabricando a nivel laboratorio, donde se le han realizado pruebas físico-mecánicas y químicas, y se ha determinado que la celulosa bacteriana producida con fuentes de mango es igual a sus similares que utilizan otras fuentes de azúcar.

La investigadora ha experimentado con dos variedades de mango: Tommy Atkins y criollo, que se cultivan en el municipio de Amatitán, Jalisco, por lo que ahora sabe que la mejor variedad es la primera por su alto contenido de azúcar.

"Ahora vamos a empezar un proceso de pruebas de biocompatibilidad para la membrana de celulosa bacteriana. Queremos saber las condiciones in vivo en las que actúa, tenemos pruebas de que la membrana mezclada con otras matrices poliméricas aumenta la actividad celular en pruebas in vitro", dijo en entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, tras aclarar que el siguiente paso es realizar protocolos para aplicarse en humanos.

El trabajo de Mayra García Sánchez cuenta con el apoyo de Conacyt y la empresa inMateriis, que desarrolla tecnología 3D para el sector salud, además de que está supervisado por sus directores de investigación: Jorge Ramón Robledo, Yolanda González e Inés Jiménez.

La primera parte de su trabajo contempló la factibilidad de elaborar celulosa bacteriana con residuos de mango, pero lo que sigue es abordar técnicas para manejar este biopolímero y darle utilidad gracias a tecnología de impresión en 3D.


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