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Julio de 2018 Página 1 de 2

Normativas y regulaciones para polímeros biodegradables y compostables

Por: Juan F. Campuzano, Ing. Esp., Iván D. López, PhD y Catalina Álvarez, Qca. Esp. - ICIPC

Conozca una revisión de los conceptos de compostabilidad en bioplásticos y de las normas existentes para certificar biodegradabilidad.

La creciente demanda de bioplásticos, como alternativa sostenible al uso de polímeros basados en fuentes fósiles, hace importante entender qué son y qué implicaciones tienen para su manejo y disposición. La Asociación Europea de Bioplásticos reporta que para el año 2017 el mercado de los bioplásticos presentó una capacidad de producción total de 2,05 millones de toneladas. Aunque esta cifra es inferior al 1 % del total de toneladas métricas de productos plásticos producidos cada año, se estima un crecimiento de la capacidad de producción de bioplásticos del 20 % en cinco años [1]. Entre las aplicaciones finales de los biopolímeros se resaltan los empaques flexibles y rígidos con el 58 % del mercado, seguido por los textiles (11 %) y los productos de consumo (7 %) y aplicaciones para el transporte (7 %) [1].

Los biopolímeros son materiales poliméricos que pueden ser biobasados, biodegradables o ambos. Los biobasados son aquellos que son derivados de recursos naturales como el almidón y la celulosa, mientras que los polímeros biodegradables son aquellos que bajo ciertas condiciones ambientales, y gracias a sus características químicas, se descomponen en componentes no contaminantes.

Debido a las diferencias en la estructura de los polímeros biobasados y los biodegradables se pueden tener resinas biobasadas, que a pesar de estar compuestas por derivados de recursos naturales no son necesariamente biodegradables, mientras que algunos polímeros obtenidos de fuentes fósiles pueden ser biodegradables bajo condiciones adecuadas de compostaje [2].

Por su parte, los materiales biobasados no biodegradables pueden ser reciclados al igual que los materiales sintéticos por reciclaje mecánico, químico o energético. La figura 1 muestra de manera general la distribución de las familias de los biopolímeros [2]. El 57,1 % de la capacidad global de producción de bioplásticos está dirigido a materiales biobasados no biodegradables, como es el caso del bio PET, bio PE y bio PA. Los materiales biodegradables representan el 42,9 % de la capacidad global, resaltándose los derivados del almidón (18,8 %) y el PLA (10,3 %).

La norma ASTM D6400 define a un polímero biodegradable como un material que es capaz de descomponerse en CO2, metano, agua, componentes inorgánicos o biomasa, como resultado de la acción de microorganismos. Los polímeros compostables son materiales biodegradables que adicionalmente son capaces de experimentar la biodegradación en un medio de compost y se descomponen a una velocidad cercana a la de los materiales compostables conocidos.

No obstante, es importante entender que para que ocurra una biodegradación se requiere de condiciones ambientales específicas, como un pH determinado, humedad, entre otros; si no se presentan estas condiciones, el proceso de biodegradación no se llevará a cabo. Este comportamiento no es exclusivo de los biopolímeros, ya que existen reportes de vertederos donde se han encontrado vegetales y periódicos intactos después de 10 años, al no presentarse las condiciones necesarias para que ocurriera su biodegradación [3].

Como se puede ver en la figura 1, existe una clase de polímeros sintéticos conocidos como oxo-fragmentables u oxo-degradables, los cuales son compuestos basados en polímeros convencionales, mezclados con aditivos que imitan la biodegradación. Estos aditivos actúan acelerando la degradación convencional de los polímeros, a través de la ruptura de las cadenas poliméricas, y de esta manera el material queda reducido a pequeños fragmentos.

Existe una amplia discusión sobre si estos fragmentos se biodegradan o si continúan por largo tiempo en el medio ambiente generando contaminación en forma de microplásticos [4, 5]. Al no existir esta claridad, han surgido iniciativas presentadas por empresas, asociaciones, organizaciones no gubernamentales, centros de investigación y academias que solicitan la prohibición de su uso [6].

Midiendo la biodegredación

Frente a estas implicaciones, ha sido necesario definir normativas para verificar la biodegradabilidad y la compostabilidad de los materiales plásticos, teniendo en cuenta además que todos los polímeros compostables son biodegradables más no viceversa, ya que un polímero biodegradable puede ser clasificado como compostable solo si este proceso ocurre bajo ciertas condiciones y dentro de un tiempo establecido.

Los estándares internacionales más ampliamente empleados para validar la compostabilidad industrial de un material plástico son EN 13432 (Europea), AS 4736 (Australia), ISO 17088 (Internacional) y ASTM D6400. Es importante resaltar que estas normas validan productos y no materiales, ya que el material puede tener un comportamiento diferente dependiendo de su forma o presentación. En general, estas norman especifican que un producto fabricado con un material biodegradable debe cumplir con las siguientes características [7]:

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Desintegración (degradación física): el material debe desintegrarse en un 90 % en fragmentos menores a un tamaño específico (usualmente 2x2 mm), dentro de un plazo determinado según la norma (usualmente 12 semanas).


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Renan Chamorro
05 de septiembre de 2018 a las 17:22

La responsabilidad del medio ambiente esta en cada persona con leyes de parte del estado que regulen los procesos de una manera responsable. Mientras por un lado los plasticos convencionales nos asfixian, los biodegradables surgen como solucion a largo plazo y sin saber que los costos de fabricacion y degradacion seran superiores a los plasticos normales y talvez las consecuencias mas desastrozas, Educar y consientizar es la solucion

RICARDO
02 de agosto de 2018 a las 16:33

Teniendo una gran audiencia en Latino America de su publicación no dejan claro que el destino de compostas industriales en esta región es muy poca. La mayoría de los desechos plásticos en está región terminan en vertederos, rellenos sanitarios donde los biopolímeros no se van a biodegradar por requerir un ambiente aeróbico principalmente. Ante esta situación real existen otro tipo de aditivos biodegradables (no oxodegradables) que pueden ser adicionados a resinas sintéticas acelerando el proceso de biodegradación completa de forma segura y cumplen con normas como las ASTM D5338 para compostaje que es precursora de la ASTM D6400, así como las ASTM D5511 y ASTM D5526 que son para biodegradación anaeróbica que es la que sucede en vertederos y rellenos sanitarios, los biopolímeros no sirven en estos ambientes. Ojala se pueda ampliar el tema y aclarar la parte que atañe a cada región para encontrar soluciones reales y no basadas en modas.


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