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Julio de 2003 Página 4 de 4

PVC: ¿Cuáles son sus efectos en el ambiente y la salud humana?

Helmut Reinecke

Para evaluar el impacto que tiene la incineración de residuos de PVC en el medio ambiente hay que analizar principalmente tres aspectos: el valor energético liberado durante la combustión del polímero, la formación y tratamiento de gases ácidos y la posible generación de dioxinas.

Al ser incinerados, los residuos de PVC generan gases ácidos que además del clorhídrico (HCl) son principalmente óxidos de azufre, que han de neutralizarse antes de la emisión a la atmósfera del gas restante. Para ello se inyectan agentes de neutralización, en particular cal. Un análisis de las cantidades de residuos que se usan para la limpieza de gases de combustión resultantes de la incineración de residuos de PVC concluyó que la incineración de 1kg de PVC genera en promedio entre 0,5 kg (PVC flexible) y 1,4 kg (PVC rígido) de residuos. Estos contienen las sales de neutralización, el exceso de agente de neutralización, y contaminantes tales como metales pesados y dioxinas que no han sido destruidos. La descarga en vertedero de estos residuos es la única opción utilizada en los países de la Unión Europea. El requerimiento de uso de agentes de neutralización y la gestión posterior de residuos, incrementa el costo de funcionamiento de las incineradoras.

Valorando la incineración de residuos desde el punto de vista energético, la Comisión señala que este proceso genera una energía superior cuando el material incinerado contiene PVC ya que el poder calorífico de los residuos de este polímero es más elevado que el de otros deshechos.

La posible influencia de la incineración de residuos de PVC sobre las emisiones de dioxinas ha sido el centro de un importante debate científico, ya que el PVC constituye actualmente el principal aporte de cloro en las incineradoras. Se ha sugerido que la reducción del contenido en cloro de los residuos podría contribuir a la reducción de la formación de dioxinas. El estudio realizado, sin embargo, demuestra que en los niveles actuales de cloro no parece haber una relación cuantitativa directa entre el contenido en cloro y la formación de dioxinas. Incluso es posible controlar la formación de dioxinas controlando parámetros de incineración, como la temperatura y la concentración de oxígeno. Por ello, se puede afirmar que el proceso de incineración no contribuye al surgimiento de dioxinas, sino, al contrario, se alcanzan tasas de destrucción cercanas al 99%, mediante la tecnología de incineración.

La eliminación en vertedero es la ruta más común de gestión de residuos de PVC. Se estima que pueden ser hasta 2,9 millones las toneladas de residuos de PVC vertidas anualmente. Puede calcularse que en los últimos 30 años se han depositado ya en los vertederos varias decenas de millones de toneladas de residuos de PVC.

Todos los materiales vertidos, incluido el PVC, están sujetos a diferentes condiciones reactivas, que están determinadas por parámetros como la temperatura, humedad, presencia de oxígeno, actividad de microorganismos y las interacciones entre parámetros en diferentes fases del proceso de envejecimiento de los vertederos. Pueden distinguirse cuatro fases principales: una breve fase aeróbica inicial, la fase acidogénica anaeróbica (de duración variable, más larga que la fase aeróbica), la fase metanogénica anaeróbica (de hasta varios siglos) y la fase final aeróbica.

Las pérdidas de plastificantes del PVC flexible, principalmente ftalatos, han sido ampliamente reconocidas por los estudios científicos. Los resultados de los estudios sobre degradabilidad de los ftalatos en condiciones de vertedero muestran que se produce degradación de los ftalatos, pero que puede no ser completa según las condiciones y el tipo de ftalato. Tanto los ftalatos como sus sustancias de degradación pueden detectarse en los lixiviados de vertedero.

Los estabilizantes están encapsulados en la matriz de residuos de PVC rígido. Por lo tanto, se supone que la migración sería baja y que afectaría solamente a la superficie del PVC, pero no al grueso del material.

Los productos de PVC descargados en vertedero sin duda contribuirán a la formación de dioxinas y furanos durante los incendios accidentales de los vertederos, pero en la actualidad no puede calcularse la contribución cuantitativa debido a las dificultades inherentes de la obtención de los datos necesarios.

Conclusión
El resultado del estudio confirmó la defensa del uso de PVC. La Comisión de Expertos, concluyó que con relación a la producción y transformación de PVC, son seguidas las directrices de las mejores tecnologías disponibles, asegurando que este proceso sea compatible con la protección del medio ambiente y con la salud de los trabajadores. Se señaló en el informe una serie de problemáticas relativas al impacto del PVC en el medio ambiente. Estas preocupaciones se refieren principalmente a la utilización de determinados aditivos y a la gestión de los residuos de PVC. Desde el punto de vista del análisis, considerando todo su ciclo de vida, no hay razones técnicas para dar al PVC un tratamiento discriminatorio con respecto a otros materiales.

Fin.

Acerca del autor

Helmut Reinecke

Doctor en ciencias químicas de la universidad de Freiburg, Alemania. De nacionalidad alemana, reside desde hace varios años en Madrid, donde actualmente es científico titular en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Polímeros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), especializado en la modificación y caracterización de superficies de películas.
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