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Febrero de 2001 Página 1 de 2

Reciclaje de desperdicios plásticos mezclados

Carlos Serrano

La tecnología permite la recuperación de desperdicios plásticos mezclados, lo cual aporta un beneficio ambiental al planeta.

El desarrollo de la tecnología de recuperación de desperdicios plásticos de posconsumo en las Américas muestra una tendencia clara hacia el aprovechamiento de los plásticos mezclados postindustriales y de posconsumo, considerados tradicionalmente como los materiales más difíciles de utilizar. Estos contienen inclusive porcentajes de foil de aluminio y de papel; como en el caso de las laminaciones de los empaques flexibles.

Estos productos no pueden convertirse en materiales puros y, por tanto, no es posible separarlos para reciclarlos en corrientes independientes. La recuperación se realiza fabricando productos diferentes de los que provienen, pero generalmente de larga duración, tales como tablones de pisos, tableros para diferentes usos, postes, estibas, cajas contenedoras, canaletas y hasta adoquines para pisos. Además de ser productos de larga duración, también representan un modo eficiente de recuperación de los desperdicios plásticos mezclados, puesto que el peso de cada producto es relativamente elevado y el cubrimiento de un área determinada impone un alto consumo de materia prima. Así, por ejemplo, un adoquín puede pesar alrededor de 1,5 k y se requieren aproximadamente 27 adoquines para cubrir un piso de un metro cuadrado; esto es, 100 metros cuadrados de una vía vehicular o peatonal adoquinados requieren cerca de cuatro toneladas de desperdicios plásticos. Igual raciocinio es aplicable en la construcción de muelles y tableros con ‘madera plástica’.

Nuevas tendencias de recuperación
La tecnología de punta ya permite agregar valor de manera dramática a cientos de miles de toneladas de desperdicios de plásticos mezclados en Estados Unidos, por año. Una tendencia muy importante ha sido la de agregar fibra de vidrio o harina de madera a estos desperdicios para mejorar su desempeño mecánico.

La empresa Composite Technologies Corp., CTC, presentó en la pasada NPE tableros fabricados por medio de un proceso propietario de extrusión y moldeado por compresión. Esta corporación consume no menos de 5.500 toneladas anuales de desperdicios para fabricar tableros para canchas de baloncesto, reforzados con 15% de fibra de vidrio. La decoración de los tableros la realiza en el molde de compresión laminándolos con películas preimpresas. La tecnología de CTC está disponible a través de la compañía C.A. Lawton, de Estados Unidos.

Otra tecnología permite agregar harina de madera al desperdicio plástico para lograr varias propiedades cercanas al primer material. Esta tecnología fue mencionada como una primicia en nuestra edición 102, de enero del año pasado. La compañía Trex de Winchester, Va., consume alrededor de 90.000 toneladas anuales de desperdicios de bolsas, plásticos encogibles de envoltura y otros desperdicios de polietileno, para hacer tablones de madera plástica, en la cual agrega 50% de harina de madera.

El proceso de intrusión fue el pionero en el manejo de los desperdicios plásticos mezclados, como lo demuestran los trabajos de desarrollo realizados por Eduard Klobbie, en Holanda, en los años 70. A partir de los años 80, la empresa Advanced Recycling Technology de Bélgica, empezó a ofrecer equipos de intrusión. Actualmente, empresas como Starlinger de Austria siguen innovando sobre esta tecnología. El proceso IntruStar de Starlinger puede emplear desperdicios altamente contaminados para hacer una variedad de productos, con velocidades de procesamiento entre 500 y 800 k/h. Esta tecnología ha tenido acogida en México y otros países latinoamericanos.

Otra manera novedosa de emplear los desperdicios plásticos mezclados es en la fabricación de tubería, como lo propone B.G. Plast de Bausano con su tecnología Eco Pipe. Esta es una coextrusión de tres capas en la que la central (90% del espesor total) contiene el desperdicio plástico mezclado de posconsumo prelavado y las dos laterales (cada una de 5%) están constituidas por desperdicio postindustrial. La formación de la capa central requiere el uso de un extrusor de tornillos gemelos de diseño muy especial, como lo asegura Bausano.

Carpak S.A., empresa fabricante de empaques en Colombia, desarrolló un proceso a escala piloto que le permite aprovechar los desperdicios postindustriales de la fabricación de empaques flexibles para hacer adoquines para vías vehiculares y peatonales. El proceso consta de dos etapas, una, de aglomeración del desperdicio, y otra, de formación del producto por moldeo por compresión a bajas temperatura y presión.

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