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Septiembre de 2019 Página 3 de 5

Tecnología y oportunidades de mercado impulsan el crecimiento de la industria en Norteamérica

Dos áreas en particular generarán importantes oportunidades para los plásticos producidos en esta región: los vehículos eléctricos y los vehículos autónomos.

Estas capacidades están cada vez más disponibles en los sistemas de software y en los controles de las máquinas, las tenologías tienen el potencial de crear plantas de proceso completamente automatizadas, las denominadas instalaciones de fabricación con Luces Apagadas (lights-out) que no requieren la presencia humana o esta se reduce a unos cuantos encargados de la supervisión.

Es posible que los gastos de capital para la instalación de la conectividad I4 y sistemas de automatización similares sean desalentadores para los usuarios finales. Los proveedores, sin embargo, sostienen que el retorno de la inversión puede ser de tan solo un año o menos y vale la pena la inversión teniendo en cuenta el aumento de la productividad, la calidad, la economía y la competitividad. Por lo tanto, en Estados Unidos tanto las medianas e incluso pequeñas empresas, así como grandes fabricantes, se decantan por las tecnologías digitales.

Gran parte del atractivo de la automatización de nivel I4 está en relación con la producción que implica, más que con el tamaño de la empresa. Los componentes médicos, automotrices y electrónicos, por ejemplo, presentan altos niveles de calidad y la automatización avanzada es el precio de entrada al mercado.

La automatización no está exenta de inconvenientes. Las voces más críticas denuncian que priva a los seres humanos de puestos de trabajo y a los gobiernos de los ingresos fiscales generados por los trabajadores a los que sustituye. Con frecuencia se proponen iniciativas para recaudar impuestos por el uso de robots. La última propuesta en los Estados Unidos procede de Chicago, Illinois, donde un funcionario de la ciudad pretende introducir un impuesto anual por robot, equivalente al salario de un año de cada trabajador al que reemplaza.

Hasta la fecha, ninguna ciudad o estado de Estados Unidos ha aprobado una ley con el objetivo de gravar a los robots. El Parlamento de la Unión Europea ha rechazado esta medida. Corea del Sur es el único país del mundo donde una propuesta parecida ha llegado a convertirse en ley. En este país, el gobierno ha eliminado las deducciones fiscales a las empresas por utilizar robots que realizan trabajos humanos, pero no ha gravado con impuestos su uso.

Por ahora, no es probable que los humanos sean reemplazados de forma masiva por robots. Los inventores de robots afirman que cuando los fabricantes instalan sus equipos, suelen reasignar a los trabajadores afectados trabajos de mayor valor. Con la industria en pleno empleo en Estados Unidos, las empresas no quieren perder trabajadores.

El camino por delante

En los próximos años, los mercados nuevos y en evolución darán cabida a una serie de aplicaciones innovadoras. Dos áreas en particular que generarán importantes oportunidades para los plásticos norteamericanos son los vehículos eléctricos y los vehículos autónomos.

Los vehículos eléctricos son comunes en Norteamérica, aunque con menor representación en comparación con número de automóviles y camiones propulsados por motores de combustión interna. Los vehículos eléctricos, sin embargo, dependen más de los plásticos para alcanzar el peso que necesitan y así disponer de autonomía óptima con un tamaño de batería manejable. Un peso excesivo del vehículo requiere una batería desproporcionadamente grande, lo que a su vez requiere un espacio excesivo y, por lo tanto, compromete el diseño del vehículo y el confort de los pasajeros.

Del mismo modo, los vehículos autónomos serán los grandes consumidores de plásticos y materiales compuestos, ya que estarán alimentados por electricidad o, en algunos casos, por hidrógeno. En ambos casos dependerán del peso para obtener la máxima autonomía.

Todos los antiguos fabricantes de automóviles de Estados Unidos están desarrollando vehículos autónomos al igual que sus competidores globales con plantas de fabricación en Estados Unidos, como Daimler, Volkswagen Group y BMW, así como los recién llegados Tesla y Waymo.

Los fabricantes de equipos originales de automóviles esperan empezar a vender vehículos eléctricos con autonomía limitada a partir de 2022, y con autonomía total a más tardar en 2030. Además de la propulsión eléctrica, los vehículos eléctricos serán espacios con abundante electrónica, con conexiones a dispositivos de comunicación personales, como teléfonos inteligentes, Internet y, por supuesto, los sensores de alta tecnología y los sistemas Lidar (light detection and ranging) que permiten el funcionamiento autónomo. La compañía Aptiv —antes Delphi Automotive Systems—, especialista en electrónica de vehículos autónomos, sostiene que para el 2020 un coche con algunas capacidades autónomas transferirá 100.000 datos cada microsegundo. La velocidad actual de transferencia de datos en un vehículo autónomo es de 15.000 por microsegundo.


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