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Enero de 2007 Página 1 de 2

Tendencias en termoformado

Alexander Donabauer, director de ventas de Kiefel para España, Portugal y América Latina, habló con Tecnología del Plástico sobre temas clave en termoformado.

Esta entrevista fue posible gracias a la mediación de Maqtec Ltda., compañía representante de Kiefel en Colombia, Ecuador y Perú, así como de su gerente, Octavio Guzmán Stokoff.

¿En qué aplicaciones ve el futuro crecimiento del termoformado?
Hay un crecimiento muy marcado hacia la industria alimenticia. La orientación del mercado es entregar porciones personales envasadas. Por ejemplo, en los supermercados europeos está en auge vender la carne por porciones, empacada en trozos, en bandejas de alta barrera en PP y EVOH. Aplicaciones como esta permitirán que un gran segmento del mercado que actualmente es atendido por el aluminio pase a ser del plástico termoformado.

¿Qué debe tener en cuenta un procesador para adquirir un equipo para termoformar biopolímeros?
Depende de qué tipo de producto quiera termoformar, de las profundidades y de los espesores de lámina. Depende si es necesario trabajar con preestirador o sin preestirador. Eso obedece al producto en sí.

Ahora, para el trabajo con cualquier material o aplicación es importante que el equipo ofrezca un control preciso de temperatura en toda la lámina. Kiefel, por ejemplo, ofrece este control mediante pirómetros individuales por zona. Así se puede controlar la distribución del calor en la lámina. En el caso del Polipropileno, cuya ventana de trabajo es muy reducida, es indispensable la precisión en el manejo de la temperatura.

Otro factor importante en cualquier máquina es que el preestirador tenga un motor eléctrico independiente para que la fuerza sea mayor y lograr así una mejor distribución del material. Para obtener altas velocidades de termoformado, se debe tener un muy buen enfriamiento del molde.

¿Cuál es el potencial del mercado de multicapa? ¿Es rentable?
Es un mercado que va a crecer bastante, sobre todo en aplicaciones para trabajo con microondas. En este campo cada vez va a ser mayor la demanda. Pero actualmente el consumidor final todavía no paga el precio de la inversión tecnológica. Por eso va dirigido a mercados con alto poder adquisitivo.

¿Cómo ve la incursión de la técnica de etiquetado en el molde (IML) para termoformado?
El acabado y la presentación de los productos son excelentes con esta técnica, pero es un proceso muy costoso. El precio de las etiquetas es muy alto, así como del robot. Además, con todos los pasos que implica el ciclo se baja y, si la productividad se cae, la máquina no se vuelve tan interesante. Aunque los grandes termoformadores están experimentando, aún ninguno ha incursionado en forma con esta técnica. Hay muchos transformadores interesados, pero hasta ahora todo es experimental.

¿A qué retos se enfrenta la industria latinoamericana de termoformación para crecer?
El tema de capacitación es fundamental. También es necesaria la inversión en recursos para investigación y desarrollo. El afán por salir al mercado con productos nuevos conduce a que la etapa de investigación no sea tan exhaustiva, y es en producción cuando llegan los problemas. La máquina puede funcionar bien y se pueden tener buenos moldes, pero los rendimientos no son los esperados. Eso les pasa a todos.

Así mismo, se podría trabajar con una mayor cercanía entre el termoformador y el cliente final en la parte de desarrollo del producto. Un punto de trabajo en conjunto podría ser la estandarización de productos en cuanto a tamaños, lo cual permitiría mantener constantes los ciclos productivos.

¿Tecnológicamente cuáles son los avances más recientes de Kiefel?
Los temas clásicos: velocidad, repetibilidad, exactitud y automatización. La máquina KTR6 es la más reciente que ha lanzado la compañía en el rango de fabricación de tarrinas. En este caso, el movimiento de la mesa cambió. Generalmente, los movimientos en todas las máquinas son verticales y horizontales. En este caso proponemos un movimiento más armónico, rápido y fluido.

Otra de las características de esta máquina es su capacidad para trabajar con polipropileno. La máquina permite abrir la cadena, la cual se va moviendo de acuerdo con la expansión de la lámina de polipropileno. Adicionalmente, la máquina tiene unos motores de regulación biaxial que facilitan el trabajo con láminas mucho más delgadas y evitan las arrugas. El sistema es complementado con nuevos robots de degrafilado automático de alta velocidad.

El sistema también permite sacar los vasos termoformados del molde y apilarlos hacia arriba. De esta forma es posible apilar vasos muy delgados de forma rápida y sin deformaciones.

Aunque este modelo aún no ha llegado a América Latina, ha sido pensado para este mercado, porque maneja un rendimiento muy alto con vasos muy delgados. Aquí en la región, los transformadores buscan producir vasos más delgados y más livianos.

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