Gracias al modelo nacido en Alemania, la industria europea de reciclaje creció 11% entre 2001 y 2003. Un vistazo al modelo legal y operativo que se impone para alcanzar las metas de reciclaje de plásticos en empaques y en automotores.
De tiempo atrás hemos reconocido los esfuerzos realizados en Alemania desde el año 1992 para eliminar la fuente de desperdicios de materiales plásticos que constituyen los empaques. El éxito del modelo alemán llevó a la Unión Europea a aplicarlo de manera amplia y con carácter mandatorio. Sus efectos benéficos ya pueden ser observados y discutidos como un ejemplo que puede ser aplicado en otras regiones del globo. En este artículo revisamos además la incursión legal que está ocurriendo en otra fuente importante de desperdicios plásticos, como es la industria automotriz.
Visión general
De acuerdo con PlasticEurope (la asociación europea de fabricantes de resinas plásticas, antes denominada APME), la industria europea de los plásticos creció a un ritmo del 5.6% anual entre los años 2001 y 2003. Esto, a pesar de que en el continente hubo un retroceso económico, consecuencia de la guerra en el Medio Oriente y de los precios altamente volátiles del petróleo crudo [1].
Haciendo eco de la vitalidad del crecimiento productivo en la industria de los plásticos, la actividad de los procesos de reciclaje no se quedó atrás y creció a una tasa del 11% anual en ese mismo período. Se reportó también que la participación del reciclaje mecánico ha llegado a un valor del 14%, que para algunos analistas se acerca al valor máximo teórico.
El crecimiento en el reciclaje de los desperdicios plásticos fue general en todas los tipos de aplicaciones y la cantidad enviada a los rellenos sanitarios creció levemente entre el 2001 y el 2003. De esta manera, puede afirmarse que el crecimiento de esta industria ya no afecta la generación de desperdicios irrecuperables enviados a los rellenos sanitarios; un logro que merece ser destacado. De hecho, los volúmenes de plásticos no recuperados en Europa Occidental en el año 2003 son similares a aquellos del año 1993. Es significativo que, de acuerdo con PlasticsEurope, los desperdicios de materiales plásticos no recuperados corresponden a un valor inferior al uno por ciento sobre el total del peso de desperdicios enviados a los rellenos sanitarios, que es de 2.700 millones de toneladas.
Los aspectos clave del reporte son:
- El incremento en la producción anual de productos plásticos llevó el volumen a un valor de 39.7 millones de toneladas en el año 2003. El sector más favorecido fue el automotor, con un crecimiento del 5.7% en este período. Sin embargo, el sector de empaques es el mayor consumidor de materiales plásticos, con una participación que llega al 37% del consumo total.
- El porcentaje de recuperación de desperdicios plásticos fue del 39% en el 2003, tomando como base todas las aplicaciones. Si se mira al mayor consumidor de materiales plásticos, la industria de los empaques, se encuentra que la recuperación de este tipo desperdicio se incrementó desde 49.4% en el 2001 a más del 53% en el 2003. Este aumento se debió al avance del reciclaje mecánico principalmente. Se cree, de acuerdo con PlasticsEurope, que la efectividad en el manejo de los desperdicios de empaques plásticos ha sido la medida que ha ofrecido el mayor beneficio ambiental y que por ello se ha logrado detener el crecimiento del porcentaje de materiales plásticos enviados a los rellenos sanitarios. También, se menciona que se ha aumentado de manera importante la cantidad de desperdicios plásticos exportados a China y e India, para ser reciclados en estos países.
El reciclaje de empaques plásticos
Los empaques plásticos desechados por todos los usuarios dentro de la Unión Europea son colectados en cada país a través de empresas que recogen prácticamente todos los tipos de materiales de empaques. Estas empresas son derivadas del Sistema Duales [2] original de Alemania y manejan el sello Punto Verde en 22 países de la Unión.
En 1995 el Duales System Deutschland AG decidió transferir este sello a otras organizaciones europeas y para ello fundó la organización Packaging Recovery Organisation Europe s.p.r.l., Proeurope [3]. Su función es otorgar la marca a los empaques fabricados con todo tipo de materiales, para que su recuperación y reciclaje queden garantizados bajos unas normas y regulaciones que son uniformes en todos los países. Una vez recuperados los desperdicios de los empaques, las empresas del Sistema Duales realizan la separación de los materiales y los entregan en forma separada a otras empresas industriales especializadas en el reciclaje de cada tipo de material, dentro de la Unión Europea. De esta manera se cierra el círculo ecológico de uso, desecho, recuperación y reutilización de los materiales de empaque.
Los Sistemas Duales garantizan el cumplimiento de este ciclo para los empaques que llevan el sello Punto Verde. El público en general de la Unión Europea reconoce la bondad de este servicio y prefiere los productos cuyos empaques llevan el sello.
De la misma manera en que el Sistema Duales se originó en Alemania, las empresas encargadas de transformar los desperdicios de empaques plásticos tuvieron origen allí. La empresa DKR [4] garantizó desde un comienzo el procesamiento de todos los desperdicios de materiales empaques plásticos en Alemania y ahora mantiene contactos estrechos con las empresas correspondientes en otros países de la Unión. Un calificativo usado para este tipo de empresas es el de ser la "garantía nacional" del reciclaje de los materiales plásticos en cada país.
El DKR y doce de estas organizaciones de Bélgica, Finlandia, Gran Bretaña, Italia, Islandia, Noruega, Portugal, España y Suecia, están unidas por la Asociación Europea de Organizaciones de Recuperación y Reciclaje de Plásticos, Epro (5). Esta organización es un canal para el intercambio de información y experiencias entre los miembros. También apoya la realización de estudios y proyectos científicos sobre los temas de recolección, separación y recuperación de desperdicios plásticos. Por último, trabaja en la promoción de desarrollos de nuevos productos derivados del reciclaje, la estandarización de la calidad de los productos y el aumento de la eficiencia de los procesos de reciclaje.
Este tipo de actividades es considerado necesario si se quiere cumplir con las leyes sobre reciclaje que se están imponiendo a través de la Unión Europea. Tales leyes sirven por lo tanto como marco jurídico para el accionar de los Sistemas Duales. Entre las tecnologías preferidas en la última actualización de la legislación está el reciclaje mecánico de los materiales. La ley básica para la Unión Europea es la Directiva 94/62/EC que armoniza la legislación local de los países con el objeto de prevenir y reducir el impacto ambiental causado por los empaques y sus desperdicios, dentro de un concepto de respeto por el funcionamiento de los mercados internacionales para evitar barreras comerciales así como distorsiones y restricciones a la libre competencia.
En la última actualización de la Directiva de Empaques, que entró en vigencia en el mes de agosto pasado, se exige prácticamente duplicar las metas de reciclaje y fortalecer la de recuperación de los desperdicios. Las nuevas metas tienen que ser logradas en cada país entre 2008 y 2015, como se muestra en la
Tabla 1.
En el presente cada habitante de la Unión es responsable de manera directa o indirecta de la creación de alrededor de medio kilo de desperdicios de empaques por día.
Muchos de los países que van a la vanguardia en el reciclaje de desperdicios ya cumplen las metas del año 2008 y están buscando alcanzar metas más altas que las exigidas por la ley, entre ellos Alemania y Bélgica. Países que están relativamente atrasados son, por ejemplo, Gran Bretaña y nuevos miembros de la Unión Europea, como Grecia e Irlanda. Alemania, a través del Sistema Duales y el DKR, recicló el 82% de los empaques plásticos que salieron al mercado en el año 2004. Este porcentaje se traduce en 522.000 toneladas.