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En el largo plazo, el mercado y la industria se moverán hacia la reducción de peso de las tapas plásticas o “Light Weighting”. Vea por qué le conviene incursionar desde ahora en esta tendencia global.
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El mercado de las tapas plásticas seguirá en franco crecimiento por los próximos diez años, según proyecciones de las firmas consultoras Freedonia y Canadean. A escala global, se espera un crecimiento interanual de 4,8 %. Asia, en primer lugar, y América Latina, en segundo lugar, son las zonas geográficas donde se proyecta su mayor auge.
De acuerdo con las proyecciones, América Latina pasará de consumir 375.000 millones de tapas plásticas en 2009 a 645.000 millones en 2019. Esto se traduce en un crecimiento de 72% y, por supuesto, en un atractivo nicho para los transformadores de plásticos de la región.
¿Qué está pasando en los mercados?
Hoy se observa cada vez más la adopción de cuellos cortos en las preformas de PET y tapas más livianas para esas preformas en los mercados de Europa y Norteamérica. El acabado PCO 1881, de cuello más bajo, está siendo adoptado como estándar, desplazando el acabado PCO 1810 o similares. Con el acabado de cuello 1881, tapas más cortas y livianas entraron a protagonizar la escena.
Un ejemplo para entender la magnitud del impacto que este cambio tiene está en el negocio del embotellado de agua mineral. El empleo de tapas “superlivianas”, de menos de un gramo en peso, genera un ahorro entre 25% a 30%, sólo en materia prima. Visto en términos monetarios unos $ 200.000 por cada millón de conjuntos preforma-tapa fabricados.
Latinoamérica esta en mora con la tendencia del “Light Weighting”. El asumir diligentemente esta tendencia, puede significar la permanencia o no de nuestras empresas en el negocio.
Sigamos con el ejemplo del agua mineral. En el embotellado de agua mineral, el empaque puede representar hasta 75% del costo de producción. Un molde de 48 cavidades de tapas livianas de 1,2 grs, con un ciclo de 4 segundos, ahorra en términos de resina el equivalente a $ 2.250 diarios o unos $ 530.000 anuales (precios Feb. 2012) comparado con las tapas usadas en la actualidad de 2,3 gramos.
¿Por qué bajar de peso?
Estructura de costos para la fabricación de t....
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costosEn la estructura de costos, la energía es el segundo componente de mayor peso en la fabricación de tapas plásticas, pues representa 7% del costo de producción. Una celda para producir tapas de 2,3 gramos, en un molde sencillo de 48 cavidades, consume el equivalente a unos $ 12.000 mensuales en energía o $ 132.000 por año. Una reducción de 15% puede significar un ahorro anual de $ 20.000.
Consolidando resultados, la consecuencia de la reducción del peso de la tapa, puede significar ahorros de hasta $ 550.000 por año para moldes de 48 cavidades. Pero los beneficios asociados a la reducción del peso no terminan allí. Como resultado colateral, hay una importante disminución en la huella de carbono. Aproximadamente 2.000 toneladas anuales de CO2 se dejan de emitir, y esto genera gran simpatía entre los consumidores.
Evidentemente el “Light Weighting” es lo lógico, pero montarse en un programa de reducción de peso significa abandonar la zona de confort. Significa hacer inversiones para adquirir nuevas máquinas, reorganizar la planta y ampliar los servicios básicos, entre otras acciones. Inclusive, esto implica archivar moldes en buen estado, y en plena producción, así como desincorporar activos que aún no están amortizados. Todo esto, en momentos tan difíciles y tan llenos de incertidumbre.
Una vez asimilada la idea de que la “reducción de peso” es necesaria, se deben de tomar una serie de acciones en varios frentes. Desde contratar nuevos moldes y evaluar máquinas, hasta convencer a los clientes y a toda la cadena de suministros de la conveniencia de migrar hacia un cuello más corto y una tapa más liviana. No hay alternativa, este es un paso obligado.
Con la disminución del peso, la disminución en consumo eléctrico está garantizada, ya que la reducción se traduce en calentar y enfriar menos kilos de resina por millar de tapas fabricadas. Por otro lado, la productividad aumenta, ya que las paredes de la tapa pasan a ser de menor espesor, requiriendo menos tiempo de enfriamiento, con resultados positivos en el ciclo.
La mala noticia es quela reducción del peso de las tapas supone cavidades con paredes más delgadas y puntos de inyección de menor diámetro. Esto puede ser una limitante importante desde el punto de vista técnico, para las máquinas de inyección existentes en la planta. Paredes más delgadas y puntos de inyección de menor diámetro requieren de mayores presiones y velocidades de inyección, así como de mayor presión de cierre.
¿Están mis máquinas preparadas para moldear tapas más livianas? ¿Pueden mis máquinas trabajar con moldes de más cavidades? Son preguntas que surgen durante el proceso de evaluación. La buena noticia es que sí. Ahora las máquinas de 200 toneladas de cierre, pueden inyectar tapas livianas, inclusive con el doble de cavidades.
Ya existe la formula que permite hacer viable el aprovechamiento de las máquinas de inyección existentes para moldear tapas de menor peso y con moldes de mayor número de cavidades. Consiste en la utilización de la tecnología no tan nueva y bastante conocida de moldes tipo sándwich o stack, en combinación con tecnología de colada caliente.
Las objeciones que surgieron en el pasado con respecto a la utilización de tecnología Stack o Apilado para moldes de alta cavitación en la fabricación de tapas hoy por hoy están completamente superadas.
Así es que el industrial que no reaccione pronto a la tendencia de “Light Weighting” (reducción de peso) estará expuesto a una peligrosa desventaja frente a su competencia. Los constantes aumentos de precios en resinas y las cada vez más altas tarifas de energía, lo pueden forzar en una posición donde ya no pueda trasladar los aumentos de costos al cliente, y quedar fuera del negocio.
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Tendencias en tapas |
¿Qué impulsará el mercado a largo plazo?
- Cambios en hábitos de alimentación del consumidor
- Mayor oferta de porciones individuales
- Crecimiento de la demanda “para llevar”
- Más aplicaciones desechables
¿Qué impulsará a la industria a largo plazo?
- Mejoras en el desempeño de materiales existentes
- Nuevas tecnologías de procesamiento y llenado
- Aumento global de la competencia en todos los niveles de la cadena de suministros
- Menos costos – Mayor desempeño técnico.
La presión desatada sobre la cadena de suministros, durante la crisis bancaria 2008-2010, ha forzado la mirada a los costos de producción con especial énfasis sobre tres elementos básicos y que definen las nuevas tendencias:
- Reducción del peso de las piezas (Light Weighting)
- Reducción de los tiempos de producción – aumento de la productividad por celda de producción
- Reducción en el consumo de energía – menor utilización de energía por pieza fabricada
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