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Un factor importante para los procesadores de plásticos es el acceso a resinas plásticas a buenos precios y con buena disponibilidad. La disponibilidad y precio dependen principalmente del acceso a materias primas, petróleo o gas natural.

Si nos concentramos en el Mercosur, y más especifícateme en los países del Mercosur original (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) es fácil de ver que las circunstancias de cada país son diferentes, pero tienen varios puntos en común.

Por ahora los únicos países productores de polietileno y polipropileno, las resinas más populares, son Argentina y Brasil. Bolivia está empezando a desarrollar una industria petroquímica, basada inicialmente en exportar a los países vecinos.

Si bien hay importaciones de PE y PP hacia el Mercosur, es importante observar la dinámica de la energía y materias primas locales.

Brasil es el octavo consumidor y décimo productor de energía del mundo. Petrobras, la empresa petrolera estatal, es dominante y tiene mucha influencia en la petroquímica. Tiene reservas probadas de petróleo de 13 mil millones de barriles. Su producción fue 2,7 millones b/d en 2012 y para 2021 se anticipa que sea de más de 5 millones b/d. Las reservas recuperables de petróleo y gas en los yacimientos de pre sal son del orden de 50 mil millones de barriles equivalentes. Tiene un futuro cercano muy promisorio.

Pero en este momento gran parte de la producción de PE y PP es basada en nafta virgen o petroquímica, un subproducto del petróleo. Una parte menor es basada en etano, un componente del gas natural, de menor costo. La nafta es relativamente cara, lo que hace que el PE y PP que se obtienen de ella tengan precios internacionalmente altos. Esto causa dificultades a los procesadores de PE y PP, que pagan precios altos por sus materias primas, y luego compiten con importaciones de productos terminados provenientes de regiones donde las materias primas tienen costos menores.

Hay proyectos para producir PE y PP convencionales y también con base en caña de azúcar, pero salvo algunas expansiones de líneas de producción ya existentes, no serán efectivizados en el futuro próximo.

Argentina, un país tradicionalmente gasífero, aumentó substancialmente su producción de gas natural desde 1977, dando impulso a la puesta en marcha del polo petroquímico de Bahía Blanca en 1981 y a otros proyectos, y luego tuvo otra expansión sustancial al finalizar la década del 90.

Desgraciadamente, sucesivos gobiernos fijaron bajos precios máximos para el gas natural, con el resultado perverso de disuadir nuevas inversiones en exploración, haciendo que la producción de gas se estancara a principios de siglo y luego disminuyera. Desde 2006, la industria petroquímica y gran parte de la industria pesada tiene que detenerse o disminuir la producción durante los días de alta temperatura del verano y los días fríos de inverno dando preferencia al consumo residencial. Si bien la demanda de PE y PP ha crecido y la industria local tiene proyectos en carpeta, no puede aumentar su capacidad instalada por falta de materias primas. En este momento la gran esperanza es que los yacimientos de gas de esquistos permitirán aumentar las reservas y suministro de gas natural, pero realísticamente esto solo empezaría a revertirse en unos cinco años y recién se podría recobrar el auto abastecimiento para mediados de la próxima década.

Mientras tanto, Bolivia, con un consumo mínimo de resinas plásticas, se está perfilando como una posible fuente de productos petroquímicos. Es el tercer productor de gas natural en América del Sur, después de Venezuela y Argentina. Está produciendo 60 millones m3 diarios y es un exportador de gas natural a Brasil y Argentina. En julio 2013 exportó un promedio de 31,39 millones m3 diarios A Brasil y 16,24 millones m3 diarios a Argentina.

Efectivizando un antiguo sueño, se está planeando una Bolivia industrializada para el 2025, la petroquímica basada en el gas natural es una de las claves principales. Luego de varios pasos en falso, demoras y retrocesos el gobierno está procediendo con un ambiciosos plan de expansión.

Una de las llaves principales, es extraer el etano del gas natural que se exporta a Brasil y Argentina antes de que abandone territorio boliviano. Con ese propósito hay dos plantas separadoras de líquidos, una ya en operación y otra en construcción, que permitirán extraer el etano. La planta localizada en el sur del país, será la abastecedora de un complejo de olefinas y poliolefinas, es decir etileno para ser polimerizado en polietileno y propileno para ser polimerizado en polipropileno. Los estudios de ingeniera están en proceso, y se anticipa que a partir de fines del 2017, Bolivia estaría produciendo 600 mil toneladas anuales de PE y 400 mil toneladas anuales de PP. Esto permitiría exportaciones a los países vecinos y el suministro a la industria transformadora que sin duda se establecería en el país.

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