El plástico es un material mágico

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Así como la canción oficial de California habla de las maravillas de ese estado soslayando sus aspectos ingratos, así el congreso estatal se rasga las vestiduras ambientalistas sin reparar que son la región más depredadora del mundo.

El Senado de California aprobó el proyecto de ley SB 270 que prohíbe el uso de bolsas de plástico en los supermercados y tiendas de conveniencia de ese estado bajo el supuesto que -por ser ligeras- son susceptibles de convertirse en basura marina. La prohibición entrará en vigor el primero de enero de 2015 en las tiendas con más de 10 mil pies cuadrados de superficie de venta (unos 930 metros cuadrados) y el primero de enero de 2016 en las tiendas de conveniencia.

En ningún momento, el proyecto SB 270 impulsado por el senador demócrata Alex Padilla presenta evidencias de que esa “susceptibilidad” de las bolsas se traduce en cantidades reales de estas en la basura marina, pero afirma que a los contribuyentes californianos les cuesta 25 millones de dólares al año la disposición final de 14 mil millones de bolsas de plástico que los 37,3 millones de habitantes que viven en 12,6 millones de hogares utilizan al año.

En otras palabras, para el joven Alejandro –hijo de inmigrantes mexicanos y con apenas 41 años de edad pero más de tres lustros metido en la política californiana- las 375 bolsas de plástico por habitante al año y los menos de dos dólares de impuestos por hogar dedicados a disponer de tales bolsas, se le hacen suficientes como para empujar su propuesta y hacer más verde a su estado.

Sin embargo, California no se distingue por ser el estado más ecológico de la Unión Americana ni la región más verde del planeta. Basta con apuntar que sus patrones de consumo y su huella ecológica están por demás desbalanceados y con un altísimo déficit, dado que la biocapacidad de California puede soportar apenas el 17% de los impactos ambientales derivados de la manera como los californianos están acostumbrados a consumir.

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Obvio, al senador Padilla esto le tiene sin cuidado. Lo que le importa es ganarse una estrellita más en su palmarés político a costa de las bolsas de plástico, pues este año se termina su segundo período como senador estatal y probablemente tenga intenciones de ir por un asiento en el Capitolio, en las elecciones del 4 de noviembre próximo. Tampoco se ve al gobernador Perry preocupado por los efectos de las medidas, pues en el debate que sostuvo con miras a su reelección el miércoles pasado afirmó que “muy probablemente firmará el decreto de ley” y se puso del lado de los argumentos del joven Padilla.

¿Dónde hemos visto algo parecido?

La historia que les relato se parece mucho a la canción de The Eagles titulada “Hotel California” que fuera un éxito a finales de los setentas en un género de rock que cuestionaba el American Way of Life y que según los críticos es una alegoría del hedonismo, la autodestrucción y la codicia características –desde ese entonces- de la sociedad californiana. Quienes no recuerden o deseen conocer por primera vez la letra de Hotel California la pueden consultar en http://www.musica.com/letras.asp?letra=129570.

Mientras Alex Padilla seguramente se prepara para la próxima campaña, su más reciente creación se esparce en los medios noticiosos internacionales cual legado para las generaciones actuales y venideras de legisladores de países como los nuestros que verán en  la SB 270 un referente ideal para sus siguientes imaginerías al son de “I Love You, California” traducido y parafraseado a su estado, su provincia o su país, incluido México. Igual pasa con Perry.

Sin embargo, lo más preocupante es el hecho que dos agrupaciones de cadenas comerciales, la California Grocers Association y la California Retailers Association, dieron su respaldo a la SB 270, lo cual facilitó su veloz paso por la Asamblea y el Senado en tan solo una semana después de la última enmienda que se le hiciera el 21 de agosto pasado. Lo que las industrias del plástico y del papel argumentaron sirvió de poco ante esto.

¿Qué deberíamos aprender del caso de la SB 270? Varias cosas, creo yo.

En primer lugar, que las bolsas u otros plásticos seguirán siendo blanco fácil para las ocurrencias legislativas de quienes están más preocupados de sus carreras políticas que del medio ambiente (Padilla y Perry en este caso).

En segunda instancia, que la imitación seguirá siendo la norma en estos eventos y no el análisis técnico, económico, ambiental o social.

Tercero, que cuando un eslabón de la cadena de valor se rompe –en este caso el comercio organizado- todo lo demás que intente la industria puede ser en vano.

Creo que deberemos estar muy atentos a cualquier brote del virus de la SB 270 en nuestros países –me refiero a la América Latina- y estar en estrecha comunicación para apoyarnos lo más que podamos para prevenir contagios. Igual pienso que nos conviene alcanzar consensos muy rápidos en lo que se refiere a la producción y al consumo sustentable de bolsas y demás artículos de plástico pues, esto puede ayudarnos a impulsar políticas ambientales que sean realmente sustentables, e involucrar a los eslabones intermedios y terminales de la cadena de valor, léase las industrias usuarias de los plásticos y el gran comercio para actuar de común acuerdo y en conjunto.

A fines de noviembre, muchos nos veremos en la Ciudad de México durante Plastimagen 2014, y quizá sea el momento idóneo para avanzar en esos acuerdos alrededor de la producción y el consumo sustentable de los plásticos que mucho nos ayudarían a todos.

Saludos cordiales.

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