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Noviembre de 2020 Página 1 de 2

¿Es necesario un departamento de calidad en una planta de plásticos?

Por Juan Carlos Oberndorfer, OMR maquinaria para plásticos

Un proceso confiable es más efectivo que un departamento de calidad, porque garantiza que el producto salga bueno sin necesidad de medirlo.

 La necesidad de un departamento de calidad se da como un hecho, pero ¿es realmente necesario?

La mala calidad reduce las ventas y encarece costos, la buena calidad aumenta las ventas y la rentabilidad sustancialmente, por lo que a primera vista sí es necesario, pero hay que profundizar más. 

Para empezar, hay que decir que, utilizando adecuadamente la tecnología actual, los procesos de plásticos son prácticamente 100% confiables, predecibles, repetibles y reproducibles.Mientras más confiable sea un proceso menos necesario es el departamento de calidad.

En otras palabras, la necesidad del departamento de calidad en las plantas modernas surge de la falta de confiabilidad de un proceso.

La mala calidad y los departamentos de calidad son uno de los costos visibles e invisibles más importantes que tienen las empresas de plásticos, además de que afecta sustancialmente la productividad, la eficiencia y la rentabilidad de las fábricas.

Este ejemplo ilustra bien la importancia de la buena calidad: una pieza ficticia se vende a $ 1,000, y sus costos se distribuyen así: materia prima $410, costos fijos $490, impuestos $30 y utilidad $70.  Cuando una pieza es rechazada, la utilidad de las siguientes 7 piezas se va en amortizar la parte de los costos fijos que le correspondían a la pieza mala. Si además se pierde la materia prima, son, por cada pieza mala, 13 las piezas que se fabrican a cero utilidad.

Esto se traduce, en el caso del ejemplo, en que si la empresa tiene un rechazo del 10%, la utilidad se cae a menos de la mitad; y para obtener la misma utilidad, la empresa tiene que aumentar sus precio de venta en un 7%.Si también se pierde la materia prima, tiene que aumentar los precios de venta en un 12%, porque de lo contrario no tendrá utilidad. Usualmente, mientras más alto el precio menor las ventas.

A lo anterior, hay que sumarle toda la infraestructura y personal que requiere un departamento de calidad, necesarios para detectar oportunamente las piezas malas. Es decir, la existencia del departamento de calidad eleva de manera importante los costos fijos.

Los problemas de calidad tienen muchas más implicaciones ocultas de gran incidencia en los resultados de la empresa, como son el valiosísimo tiempo perdido de la administración atendiendo reclamos prevenibles de clientes, la pérdida de confiabilidad como proveedor que termina afectando las ventas, lo cual es muy grave.

La buena calidad es un plus que en muchas ocasiones los clientes pagan y además es quizás el mejor vendedor que puede tener una fábrica.

La mala calidad tiene más tentáculos que contribuyen a elevar aún más los costos, como son los comités de análisis y solución de los problemas de calidad. Este tipo de comités, hacen que la estructura administrativa tenga que ser más grande, y por lo tanto más costosa.

En suma, la mala calidad encarece sustancialmente el precio de un producto, a tal punto que una empresa con un rechazo por calidad de cero y una eficiencia del 99% o más puede vender tranquilamente un 20% por debajo del precio de mercado que otra que tenga un rechazo del 10%

Una buena práctica es medir las cavidades con sistemas ópticos, al recibir los moldes y también después de haber fabricado un cierto número de piezas, para garantizar que están dentro de tolerancias.

Calidad, productividad y rentabilidad

Un proceso confiable es más confiable que un departamento de calidad. En vez de un departamento de calidad debe existir un departamento que establezca las especificaciones del producto, teniendo en cuenta las necesidades del cliente y las condiciones de proceso; en otras palabras, un departamento de confiabilidad del proceso. 

La diferencia es sustancial.Un departamento de confiabilidad garantiza que el producto salga bueno sin necesidad de medirlo; un departamento de calidad revisa el producto una vez fabricado. Como dice el dicho, después de ojo sacado no hay Santa Lucía que valga.

La pregunta es, entonces ¿qué hacer para poder eliminar el departamento de calidad?

Lo primero es contar con máquinas que tengan controles con niveles de precisión que se ajusten a las necesidades del producto y utilizar los controles adecuadamente, para que la máquina pueda detectar oportunamente cuando una pieza no cumple las dimensiones.

Lo siguiente es asegurarse de que los moldes y dados están bien fabricados. Medir con un alto nivel de precisión piezas plásticas es muy complicado, por lo que lo ideal es medir las cavidades y herramentales. Una buena práctica es, siempre y cuando sea posible, medir las cavidades con sistemas ópticos, al recibir los moldes y también después de haber fabricado un cierto número de piezas para garantizar que están dentro de tolerancias ya que los moldes sufren desgastes en el tiempo. En la actualidad los sistemas ópticos permiten hacer estas mediciones con mucha mayor precisión y velocidad y con una relación costo beneficio excelente en comparación a los sistemas tradicionales. 


Palabras relacionadas:
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