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Noviembre de 2004 Página 1 de 7

Hacia dónde crecer en termoformado

Oscar Francisco Delgado

Un vistazo general a las tendencias en materiales y equipos para termoformado, y a las oportunidades para un uso más eficiente de la capacidad instalada.

El proceso de transformación de plásticos por termoformado ocupa un lugar secundario al ser comparado con procesos intensivamente utilizados como la extrusión o el moldeo por inyección. Sin embargo, las tendencias han cambiado y el termoformado se está volviendo la mejor elección para cientos de nuevas aplicaciones. Los nuevos equipos y materiales están jugando un importante papel en el crecimiento de esta industria. Este artículo pretende dar un vistazo general a la industria del termoformado, mostrar las nuevas tendencias en materiales y equipos, así como enfatizar en la necesidad de innovación en cuanto productos con valor agregado, que permitan hacer un uso más eficiente de la capacidad instalada de las empresas.

El termoformado comercial comenzó a finales de 1800 cuando el nitrato de celulosa era formado en láminas, para ser calentado por vapor y presionado contra moldes metálicos. Entonces era empleado para producir sonajeros para bebés, peines, marcos para fotos y espejos. Los avances tecnológicos se estancaron hasta la segunda guerra mundial, cuando se utilizaron acrílicos de alto espesor para formar los parabrisas y las cabinas de los bombarderos. Desde esa época ha habido avances en cuanto a resinas, maquinaria y tecnología de moldes. El termoformado de pared delgada continúa siendo dominado por la industria del empaque, mientras el formado de pared gruesa se beneficia por las necesidades del mercado de llevar rápidamente las ideas y diseños hacia los consumidores.

El empaque continúa siendo la mayor aplicación para los polímeros en todos los países y en todos los niveles de desarrollo. Representan el 30 al 40% del consumo total de plástico. Sin embargo, existe un gran potencial de crecimiento en la manufactura de componentes de pared gruesa que permitan dar un mayor valor agregado a las resinas plásticas procesadas y obtener beneficios económicos sin tener que producir altísimos volúmenes. Este es el tipo de nicho donde el termoformado puede encontrar grandes oportunidades.

El termoformado es un proceso secundario de transformación para el formado de productos plásticos, el primario corresponde al formado de láminas mediante extrusión. El proceso consiste en el calentamiento de la lámina termoplástica hasta su temperatura de ablandamiento, posteriormente se presiona la lámina contra la superficie fría de un molde y es mantenida hasta que se forma una pieza rígida. Un paso adicional de corte del material sobrante se lleva a cabo para separar la parte del plástico que la rodea.

Existen dos categorías fundamentales para las partes termoformadas: cerca del 75% del total de piezas fabricadas poseen espesores de pared delgados, de menos de 1.5mm, siendo principalmente aplicadas en empaques rígidos y semi-rígidos. La segunda categoría corresponde al termoformado de láminas gruesas, con espesores de pared en el rango de 3mm. Se fabrican paneles y componentes estructurales y decorativos mediante este proceso.

La industria del termoformado ha excedido las predicciones de crecimiento. Se encontró que el mercado total de termoformado sólo en Norte América fue de US$7.000 millones y 4.300 millones de libras de plástico en el año 2000. A finales de los años 90, el mercado global creció a una tasa de 5%. El termoformado industrial o de espesor grueso posee un tamaño de cerca de US$1.600 millones de dólares y 850 millones de libras al año. El mercado mundial, se estima, es entre dos y tres veces el tamaño del mercado norteamericano, US$15.000 a 20.000 millones para el año 2000.

Pese a su gran tamaño, la industria del termoformado sólo ocupa la sexta posición entre las industria transformadoras del plástico. Sus competidores directos como el moldeo por inyección, el moldeo por soplado y el rotomoldeo poseen la ventaja de utilizar como materia prima pellets en lugar de láminas, lo cual representa un ahorro en costos de materia prima hasta del 100%.

¿Por qué Termoformar?
Existen cientos de aplicaciones en las cuales el termoformado puede competir en cuanto a calidad y acabado superficial con los productos moldeados por inyección, soplado o rotomoldeo. Esto es posible gracias al proceso a alta presión, que puede lograr un mejor contacto entre la lámina y el molde, y por tanto, mayor precisión y repetición de detalles.

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